Confieso que para un periodista deportivo, como yo, resulta muy complejo escribir sobre sexo.

Pero esta semana me tocó analizar -sin pelos en la lengua- qué diablos es lo que pasa con ese padecimiento femenino que los científicos llaman “desorden hipo activo del deseo sexual femenino”.

  • ¿Por qué es tan importante ese tema, cretino? -me reclamó el inteligente editor de esta publicación.

  • Señor editor, mis lectoras me reconocen como defensor de las causas perdidas.

  • Y esta vez, ¿qué fue lo que se le perdió?

Me tocó explicarle -con dibujitos- la injusticia que se está cometiendo con las mujeres de este país, cuando la FDA (máxima autoridad en Estados Unidos en temas de aprobación de medicamentos) rechaza por décima cuarta ocasión un “viagra femenino”.

  • Señor editor, es mi obligación denunciar esta injusticia. Es como sí en la final del Mundial de Brasil, el árbitro central y los jueces laterales pitan a favor de un sólo equipo. Aquí los “jueces” de la FDA han pitado 24 penaltis a favor de los hombres y ninguno a favor de las mujeres. Como quien dice, el marcador es 24 a 0, a favor de los varones

  • No le entiendo, cretino.

  • La FDA ha aprobado 24 medicamentos para corregir la condición de desgano sexual que sufrimos los hombres, problemita que los científicos llaman “disfunción eréctil”. En contraste, esos mismos tipos de la FDA han rechazado la aprobación de medicamentos que les ayuden a las mujeres a solucionar una condición, que nosotros -los periodistas deportivos, que cubrimos la disciplina olímpica de la “lucha cuerpo a cuerpo”- llamamos: “falta de ganas”.

Lo último en “viagra” femenino, una pastilla llamada “flibaserin”, que según su fabricante, Sprout Pharmaceuticals, le eleva “los deseos sexuales” a las damas, acaba de ser rechazado por la FDA.

  • ¿Ya investigó por qué a los hombres les aprueban medicinas que estimulan la erección, pero a las mujeres no les prestan atención a su falta de deseo?

  • Señor editor, aunque el problema de “falta de impulso sexual” lo comparten ambos sexos, entre los varones se trata de un desajuste “mecánico – físico”, mientras que entre las damas el trastorno es “sicológico”.

  • ¿Y?

  • La respuesta fácil la dio el doctor Kim Wallen, de la Universidad Emory: “La disfunción eréctil en los hombres es muy fácil de medir”.

Entre las mujeres, esa indiferencia hacia el sexo, esa ausencia de deseo y esa falta de imaginación para las fantasías, tienen raíces tan complejas… que no las entienden, ni entre ellas.

Para un periodista deportivo, como yo, eso de explicar las diferencias entre el “deseo sexual” de un hombre y de una mujer, es como cubrir una final de fútbol entre la Selección de Estados Unidos y la Selección del Brasil.

Los primeros aparecen con una bola ovalada. Los brasileños, con una redonda. (Por “bola” se entiende la que van a patear en el campo) Aunque ambos equipos salten a la cancha con once jugadores… sus juegos son tan diferentes… que nunca se entenderán.

(fin)

VERBATIM

“Las mujeres necesitan una razón para tener sexo. Los hombres sólo un lugar” – Billy Crystal

Por: © 2014 Armando Caicedo

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