SAN DIEGO.- Los agentes de inmigración pensaron que con la orden de deportación que giraron aquel 15 de agosto del 2006, tras una redada en el aeropuerto de Chicago, contra Elvira Arellano, esta valerosa mujer latina iba a resignarse y regresar a su patria, sin protestar.

Pera la fe en Dios y su espíritu de lucha –que nunca ha perdido- haría milagros se resguardaría en la Iglesia Metodista Alberto de Chicago, aunque sería finalmente deportada el 19 de agosto del 2007 en la popular Placita Olvera de Los Angeles.

Desde entonces Arellano había permanecido, junto a su hijo Saúl, en la Casa Refugio de Tijuana, y ahora regresado para pedir una visa humanitaria.

Durante una vigilia efectuada frente al edificio federal (donde se encuentran las oficinas de Inmigración) en el centro de San Diego, dijo luego de ser liberada del Centro de Detención: “estoy alegre porque estoy con mis hijos, pero también triste porque los demás padres y madres soñadores aún se encuentran arrestados”.

Al anticipar que continuará su lucha, a pregunta del reportero de El Latino respondió convencida: “la reforma migratoria comienza aquí, y es la que permitiría que las familias puedan regresar a casa y que tengan una vida mejor”.

Elvira, quien se internó por primera vez para trabajar como indocumentada para trabajar en el estado de Oregón, señaló con la mirada hacia donde se encontraba Miguel, un adolescente que junto con su madre Mónica, recién habían sido liberados por las autoridades migratorias.

“Estamos aquí reunidos porque queremos enviar un mensaje al presidente Obama que se requiere que haya una reforma migratoria, aquí están niñas cuyas familias todavía se encuentran arrestadas en Inmigración…Y el Presidente tiene el poder para detener las deportaciones injustas de familias y no vamos a parar hasta que ellas se encuentren en casa”, advirtió.

Al preguntarle si no le había dado miedo cuando fue advertida en Chicago de que sería deportada, afirmó: “sí, al principio si tenía miedo, pero ahora sé que no estoy sola y estas familias tampoco; y vamos a seguir luchando porque puedan regresar a casa”.

¿Cree que este esfuerzo (en referencia a la vigilia) va a impulsar la reforma migratoria?, le preguntamos y su respuesta fue inmediata: “es importante que estemos unidos en este momento, ya que más organizaciones a nivel nacional lo están haciendo”.

Y de las palabras pasó a cómo piensa actuar en la práctica: “yo voy a escribir una carta a mi amigo Jaime, quien representa a LULAC en Texas, para que intervenga en el caso de esta niña, Marilyn, pues es ciudadana estadounidense y su mamá fue arrestada en un centro de detención de Arizona. Entonces vamos a pedirle que nos ayude a convencer a un congresista de Texas, para que nos apoye en nuestra petición de que la liberen”.

Señaló por último que los más de 150 soñadores que integran el movimiento “Bring Them to Home” (Traerlos a Casa), son respaldados por las organizaciones: Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA), Ministerio Familia Latina Unida y el Movimiento Migrante Mesoamericano.

Mónica Gabriela Mejía Hernández, es otra mujer que se internó por la garita de Otay acompañando a el contingente del 18 de marzo en busca de una visa humanitaria.

La madre de familia se encontraba con su hijo Miguel, de 15 años de edad, una niña de 7 y Jesús Roberto, de 4.

“Estoy en espera de que me autoricen una visa humanitaria para mi hijo más chico, pues tiene un alto grado de hiperactividad. Y en México era discriminado por su condición”.

La familia, que arribó a esta frontera procedente del estado de Colima, exclamó esperanzada: “mi mayor anhelo es que hijo sea atendido y para eso he venido acá”.

Cebe destacar que Elvira Arellano ya se encuentra en Chicago, ciudad a la que regresó, luego de solicitar la visa humanitaria.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com