SAN DIEGO.- A 45 años de haber sido fundada su franquicia, Los Padres de San Diego siguen anhelando algo que su historia les ha negado: conquistar un título de serie mundial.

Esa gran oportunidad la tuvieron en 1994 y 1998, pero los Tigres de Detroit y los Yanquis de Nueva York, respectivamente, se lo impidieron.

El conjunto Carmelita que fué dirigido en su primera temporada por el entrenador cubano Preston Gómez, ha logrado cuando se encuentra a punto de llegar a cinco décadas de existencia, cinco títulos divisionales, pero se encuentra en deuda con su afición.

Pese a que ahora cuentan con un estadio propio, el maravilloso Petco-Park, con capacidad para 42, 445, en los últimos años se ha visto con muy poca asistencia, y en algunas ocasiones a duras penas ha cubierto la tercera parte y la mitad, y sólo ha sido la excepción cuando se ha enfrentado a juegos considerados como atractivos.

Sin un staff de pitcheo sólido como el que desarrollara el gran Trevor Hoffman, sin la calidad de latinos destacados como Roberto Alomar, Benito Santiago, Luis Salazar, Carlos Hernández, Carmelo Martínez, Quilvio Veras y al que se agregaría al mexicano Adrián González, los pupilos de Bud Black parecen no tener muchas ‘armas’ y más ‘corazón’.

Pero todo eso ya es historia y la realidad la tienen los nuevos Padres frente a la temporada que se inicia el 30 de marzo con un equipo que no es precisamente un conjunto con un gran nómina, y que descansa en la esperanza de lanzadores jóvenes como Joaquín Benoit, Ian Kennedy Josh Johnson y la experiencia de bateadores como Nick Hundley y Alex Dickerson.

Los Padres abren su temporada con sus acérrimos rivales los Dodgers de Los Angeles y con ello refrendan sus esperanzas de dar el salto a esta franquicia cuyo nombre descansa en La Misión de San Diego.

Ellos tienen una gran deuda con su afición, pero serán la frialdad de los números y los resultados dirán si podrán o no superar este desafío.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com