Llega la primavera y con ella las prendas se tienen de vivos colores. Si en temporadas pasadas los colores puros barnizaron con sofisticación los cuerpos que emergen cada primavera de las ropas de invierno, durante los próximos meses el estampado floral y el corte “arty” imprimen al armario la alegría y jovialidad propia del buen tiempo.

EL “ARTY” QUE VINO DEL PASADO

Celine, Prada, Chanel o Dries Van Noten han recuperado para sus colecciones las coloridas pinturas callejeras que se hicieron tan populares en los ochenta y los estampados psicodélicos de los sesenta, inspirados en la experimentación alucinógena de la época.

Así, prendas de corte holgado y vaporoso han subido a la pasarela, adornada con resultones brochazos de pintura en colores primarios -en el caso de Celine- o convirtiendo los tejidos en una un delicada paleta multicolor propia de un pintor, como ha hecho Chanel.

La casa Celine, cuya resistencia a la venta por internet y a seguir los cánones de lo comercialmente adecuado en el mundo de la moda la hace más elevada que al resto de sus compañeras de pasarela, marca tendencia colección tras colección. La ropa que llega a las perchas de su pocas tiendas es una majestuosa propuesta en la que combina prendas holgadas y superpuestas con cuello a la caja, pintadas como un callejón de los ochenta o sacadas de un cuadro de Jackson Pollock.

Sobre negro, blanco y azul petróleo, la diseñadora londinense ha soltado desordenadamente brochazos de color amarillo, rojo y azul en sus versiones primarios, combinadas con verde musgo y pinceladas de oro ocre y rosa palo.

Chanel también quiere que la mujer convierta su armario en una gran obra de arte contemporánea. Su desfile en el Gran Paláis estuvo vertebrado en torno a los colores vivos y al dibujo que dejan los pinceles en la paleta del artista.

UNA PRIMAVERA DE CUENTO

La primavera es probablemente la época más propicia para dar rienda suelta al imaginario naif y romántico. Flores, brotes verdes, hojas de árbol y escenarios de cuentos de niños, suben a la pasarela para recrear prendas de ensueños. Si Chanel optó por el arty, su eterna rival, la casa Dior, emprendió camino opuesto para llenar de flores su espectacular pasarela.

Palabras de honor con silueta “envasé” desfilaron jalonadas por faldas de coctel con estampados florales azul kleyn, rosa magenta, naranja teja o azul bebé. Para la noche, la silueta Dior se convirtió en un terreno plateado salpicado de flores. Toda una sinfonía floral que intercala punto con seda, y volumen con los patrones rectos.

En un tono más oscuro y medieval fue la propuesta de Valentino, una casa que a manos de María Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli se convierte en cita imprescindible de la Semana de la Moda de París. Sobre un fondo oscuro e ideada para vestir a princesas de Bizancio, la casa italiana ejercen su derecho a ir por libre con una serie de ricas y majestuosas prendas de bordado y pedrería.

Pelo recogido, trasfondo negro petróleo y bordados de hojas, flores, ramas y juegos geométricos, dibujan una propuesta sofisticada con estilismos que viajan desde el largo de faldas tobilleras, hasta cuellos a la caja. Un recatado look, en ocasiones con tintes tribales, pensados para alfombra roja.

Efe

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