Para muchas mamás la locura empieza enseguida que se levantan, a la hora del desayuno, coordinando horarios, recordando las cosas que hay que hacer durante el día, mandados, las corridas para no llegar tarde, buscando la bolsa o las llaves; y atendiendo las relaciones privadas, de trabajo, o amistad. Cuando la vida se torna en un constante estiramiento para controlar factores detonantes de estrés, puede que se sienta casi imposible hallar la calma, claridad y vitalidad necesarias para satisfacer las demandas de la vida diaria. ¿Cómo hacerlo? La clave está en saber cómo cambiar de un estado a otro, es decir en lugar de responder con estrés, responder de manera calmada sin caer víctima ni presa de los hechos, agendas y circumstancias. Aquí te paso una lista de 10 ideas inspiracionales para que veas de qué manera puedes adaptarlas de adentro hacia afuera a tu vida diaria.

1. No intentes doblegar al estrés

Imagínate que el estrés y la calma en el cuerpo y en la mente son como un interruptor de luz—cuando uno está prendido el otro está apagado. La mayoría de la gente busca doblegar el estrés, pero al hacer esto causa casi más estrés y es algo muy difícil de lograr resultados positivos sin agravar la situación. Sin embargo una manera más eficaz es “prender” o activar la calma. ¿Cómo? Respira hondo contando hasta 20, ahí notarás que no sólo tu nivel de estrés bajará automáticamente sino que harás elecciones diferentes a las que podrías haber tomado antes.

2. Conoce cómo responde el cerebro

Para que te des una idea, la manera en que el estrés está diseñado a responder tanto de manera bioquímica y neurológica, es que funcionamos casi con dos tipos distintos de cerebros: el límbico y el cortical, en otras palabras el cerebro que reacciona de manera primitiva y el que reacciona de manera racional. La parte del cerebro que responde a estrés es la parte “primitiva” o de sobrevivencia. Pero lo interesante es que lo que produce más estrés en la vida de una persona son los pensamientos, la actividad mental que alimentamos a diario, los cuales vienen de la parte cortical del cerebro. Traducción: Los pensamientos que generamos tienen un impacto enorme en cómo apagar o inactivar la parte primitiva del cerebro. Como dice el Dr. Wayne Dyer, “cambia tus pensamientos, cambia tu vida”.

3. No puedes persuadirte a ti misma de calmarte

Continuando con el punto anterior de los pensamientos…dijimos que éstos son excelentes para generar estrés, ¿pero cuántas veces intentaste “auto convencerte” de calmarte sin mucho éxito? ¡Exacto! Por eso para controlar lo que nos saca de control debemos aprender técnicas diferentes para caer en la respuesta automática de la calma. Dos de esas formas favoritas mías son la meditación diaria y la respiración conciente (como expliqué más arriba). De esta manera, afectarás directamente al cerebro límbico para activar el estado de calma y serenidad sin mucho esfuerzo.

4. La escalera directa a la calma

Cuando se trata de hallar cómo establecerte internamente de manera segura, calmada y clara, existen muchas prácticas de bienestar. Entre las que especifiqué antes además de la meditación y respiración conciente, hacer alguna actividad física, ser parte de eventos sociales o comunitarios, ser voluntario, dedicarte tiempo a ti misma, y comer sano. (La dieta y alimentación es un factor fundamental que puede causar mucho estrés en el cuerpo, hormonas, quíimica del cerebro y bienestar en general.) Sin embargo éstas sólo tienen un impacto positivo cuando nuestra química interna está activada a responder de manera calmada primero. Es decir si el cuerpo ya viene sufriendo o experimentando estrés crónico todo el día, difícilmente dichos esfuerzos funcionen. Es decir, está todo relacionado. Por ejemplo, y volviendo al tema de la comida, si el cuerpo está estresado todo el día será muy difícil que pueda absorber nutrientes de manera eficaz. De allí que una de las causas principales de sobrepeso para quienes comen sano es el estrés. Por ello es importante que todas las piezas entren en juego.

5. Herramientas claves para la calma inmediata

No existe una ciencia complicada detrás de esto. Básicamente es conectar contigo misma a través de ejercicios respiratorios concientes (inhalando y exhalando por la nariz y usando el estómago); conectar con la naturaleza, desconectarte de los electrónicos y redes sociales, divertirte y socializar, dormir un mínimo de 8 horas diarias, comer sano (eliminando elementos agravantes como la cafeína, el azúcar y los alimentos procesados) e hidratarte muy bien. En mente sana, cuerpo sano, dice el refrán griego.

6. Haz que huela bien

Una de las terapias de relajación favoritas mías es el uso aromático de aceites esenciales. Esta es una técnica muy simple y milenaria basada en la ciencia de la activación del nervio olfativo que se encuentra en la parte superior interna de la nariz. Este nervio tiene la capacidad de recordar 50.000 memorias olfativas y también está conectado con el lado límbico del cerebro. Todos los demás sentidos (vista, audición, sabor y tacto) se procesan primero a través de la corteza frontal y de ahí el cerebro lo traduce como estrés o no. Pero el sentido del olfato no tiene traductor, está conectado directamente con el cerebro límbico lo cual le da poder y acceso inmediato a desactivar el estrés. La lavanda es una de las mejores para eso. Simplemente coloca unas dos gotitas en la palma de tu mano, frota con vigo e inhala profundamente y deja que el cerebro límbico haga el resto.

7. Respira

Cuando estamos estresados notarás que la respiración se corta y tendemos a respirar con el pecho y no con el estómago, y usualmetne a través de la boca. Al respirar así le estamos diciendo al cerebro que estamos “en peligro” que hay algo que nos está amenazando lo cual genera la respuesta de estrés. Pero cuando respiramos profundo, en la parte del abdomen y usando la nariz estamos inhibiendo las hormonas que producen estrés y activan la relajación. El nervio más largo del cuerpo (nervio vago) comienza en la parte límbica del cerebro y termina debajo del ombligo expandiéndose en millones de terminaciones nerviosas encargadas de, cuando expandes esa región con la respiración, enviar señales claras, poderosas e inconfundibles al cerebro de calmar todo el sistema. ¿Fascinante, no?

8. Conecta con la naturaleza

La ciencia ha llegado a comprobar cómo pequeñas exposiciones al aire libre y de conexión con la naturaleza actúan como un poderoso reductor de estrés. Con tan sólo caminar descalzo sobre el césped, el parque o en la playa, tienes el calmante y relajador natural más poderoso y eficaz.

9. Puntos energéticos

El cuerpo está lleno de puntos energéticos simplemente porque cada célula está en constante movimiento, y todo lo que se mueve produce ondas. Cuando el cuerpo está sano emite diferentes onda que cuando está enfermo. Lo mismo sucede cuando está en modo hormonal estresado versus modo hormonal relajado.

Los puntos neurovasculares conectan nuestro cuerpo energético con nuestro sistema nervioso y circulatorio. Una forma de conocer estos puntos (o los principales para lograr efectos relajantes de manera eficaz y rápida) es usando la Técnica de Liberación Emocional (EFT, por sus siglas en inglés). Esta técnica es fácil de usar y puedes practicarla en cualquier lugar y situación.

10. El sistema nervioso

El órgano más grande del sistema central nervioso es la piel por lo cual cuando calmas y relajas la piel estarás relajando e impactando de manera directa al sistema parasimpatético nervioso. El sistema parasimpatético es el encargado de activar el estado de “descanso y digestión” que al activarse simplemente eleva la respuesta límbica a activar el estado de calma y claridad necesarias. ¿Cómo? Muy sencillo: regálate un masaje, y usa máscaras como de barro para limpiar; de cafeína y vitaminas para reavivarla; y de aloe vera y pepino para darle luz. Por la mañana y noche crea el ritual de limpiarla y humectarla con masajitos que la reactiven y estimulen.

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