El verano nos ofrece días de calor que provocan ir a la piscina a refrescarnos. La natación es un ejercicio completo. Trabajamos de manera coordinada todo nuestro organismo convirtiéndose en una actividad saludable tanto para mayores como para pequeños.

El medio acuático es muy llamativo para los niños. Sin duda a partir de los tres años podrán desenvolverse con mayor independencia dentro del agua siempre que acudan a clases donde se encuentren supervisados por un adulto. Comenzarán estimulando movimientos disociados de piernas y brazos al igual que trabajarán la respiración, coordinación y seguridad en el agua mediante el uso de juegos acuáticos. Antes de los tres años los niños son muy pequeños para adquirir coordinación suficiente para desarrollar cualquier técnica. Por ello al principio los bebés comienzan a familiarizarse con el medio, su primer contacto con el agua podrá comenzar desde casa jugando durante la hora del baño. Muchas piscinas aceptan a bebés a partir de los cuatro meses de edad en las clases de matronatación pero la mayoría suelen admitirlos a partir de los seis meses, todo depende de las condiciones de las instalaciones.

Lo principal es que cada vez se sientan más seguros y confiados en el agua. Por lo que podrás ir desarrollando esta confianza en su baño diario, reconociendo sus esfuerzos, elogiándolo y proporcionándole seguridad para que los pequeños comiencen a disfrutar y recrearse en el agua.

Permite el tiempo necesario para que tu bebé se adapte con el nuevo ambiente. Comienza a mostrarle los flotadores, permite que juegue con ellos antes de tener el primer contacto con el agua. Recuerda que se volverá una actividad lúdica y placentera por lo que deberás dejarle que explore. Si tu pequeño se asusta evita forzar la situación, respeta su tiempo de adaptación, seguro que la próxima vez tendrás más éxito.

Al principio el baño debe durar entre diez y quince minutos, la duración incrementará a medida que tu bebé se familiarice y se sienta tranquilo. Es importante no superar los treinta minutos ya que pueden sufrir pequeñas hipotermias cuando los bebés son muy pequeños. Lo fundamental es que se sientan agusto, un niño que llore, esté incómodo o que tirite deberá ser sacado del agua.

Recuerda que el agua será un medio que fomentará los lazos entre tu hijo y tú, incrementará la confianza y de este modo se sentirá más cómodo cuando de sus primeros chapuzones en la piscina. Disfruta y diviértete mientras practicas la actividad dejando la oportunidad a papá y mamá para que interactúen con el bebé. Se convertirá en una manera agradable y divertida para hacer ejercicio en familia.

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