Cuántas veces has escuchado a otra mujer proclamar “¡wow, qué bien luzco!” Probablemente no muchas. Un comentario así probablemente incitaría una serie de risitas y comentarios de todo el mundo a su alrededor. ¿Por qué no se permiten las mujeres hablar de lo bonitas que se ven? Empezando durante la adolescencia, nos acostumbramos a recalcar nuestras imperfecciones a nosotras y entre nosotras. ¿Cuál es tu primer impulso cuando alguien te da un piropo? En lugar de decir “¡gracias!”, oigo a las mujeres restarle importancia. “Gracias, pero….” Pensamos que somos humildes cuando estamos contribuyendo a esta locura. Es hora de cambiar el diálogo que tenemos con nosotras mismas y entre nosotras acerca de nuestros cuerpos. Debería estar bien aceptar un piropo o darse un piropo a una misma. Estoy segura de que has prestado atención a las famosas y anuncios que hablan acerca de amarnos más a nosotras mismas y no solamente fijarnos en las cosas que nos molestan.

Empieza contigo misma. ¿Dónde van los ojos cuando te miras en el espejo? Todas nosotras tenemos una lista, ¿verdad? Hay tres o cuatro cosas que nos obsesionan cuando nos miramos al espejo. Mi lista incluye la línea fina entre las cejas, el estómago, y el daño solar en la piel. Pero cuando busco más allá de estas cosas, estoy feliz con lo que veo. Intento cuidar de mí misma y puedo verlo. ¿Perfecta? Nunca. Es imposible. Siempre habrá algo que no es exactamente como quiero. ¿Pero por qué nos centramos en eso?

Piensa en las cuatro o cinco de tus características más hermosas y fíjate en esas primero cuando te mires al espejo. Di EN VOZ ALTA lo fantástico que luces. Sé consciente de lo que comes, haz ejercicio e incluye las prácticas de conocimiento en tu vida diaria como el yoga y la meditación. Cultivar el cuerpo y la mente nos ayuda a sentirnos bien.

Debe estar bien para una mujer decir “Luzco bien esta noche, ¿no?” Debemos ofendernos más con el diálogo corriente negativo de las mujeres acerca de nuestros cuerpos. Debemos hablar más de lo fabulosas que somos y ser un comportamiento aceptado. Esto empieza en cómo nos vemos. Solamente cuando dejamos de centrarnos en lo imperfecto y aceptamos nuestra belleza podemos cambiar cómo nos vemos y sentimos.

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