SAN DIEGO.- En ediciones anteriores señalábamos que los aficionados de San Diego Chargers (Cargadores de San Diego), ya esperan mejores resultados de su equipo y que les de la satisfacción de conquistar el Super Bowl (Super Tazón) y no sólo un efímero campeonato divisional.

Y es que si toma en consideración que es un equipo con recursos y no el típico sotanero, como lo demostró al vencer a los campeones los Seahawks (Halcones Marinos) de Seattle, por marcador de 30 a 21, pues sin duda que se le tendría que exigir más a un conjunto en deuda con su afición.

Un equipo inconstante

Pero también debe recordarse que este es también un equipo inconstante, capaz de ganarle a los mejores y perder partidos increíbles, ‘que ya tenía en la bolsa’.

Así lo demuestra tener jugadores de la talla de Philips Rivers y Antonio Gates, que ante los Halcones Marinos, como locales, lucieron enormidades, pero con los Diamantes de Arizona, como visitantes, simplemente se comportaron como un equipo mediocre. Y sin ir muy lejos, no han sido pocas las veces que el gran Rivers ha cometido los errores más infantiles, inimaginables.

Historia de frustración

La moneda está en el aire, pero lo que se incuestionable que si se aplican, este podría ser el año de los Bolts, que cargan en sus espaldas la deuda de temporadas llenas de errores de última hora y la frustración eterna del ‘ya merito’.

Viéndolo como ciudad y condado, San Diego tiene en el béisbol a unos Padres con más de cuatro décadas y media de ser parte de las Ligas Mayores sin haber obtenido ningún campeonato de Serie Mundial, lo que si hicieron equipos como Los Diamantes de Arizona y más recientemente los Marlins de la Florida, en su primera temporada.

Terminará ‘la maldición’

Alguna especia de ‘maldición’ parece caer sobre los equipos locales, pero lo cierto es que San Diego, como ciudad y condado, sigue esperando un equipo que lo reivindique de tanta decepción.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com