Llegaron de todas partes del país como refugiados de sus propios hábitos malos. Algunos eran del extranjero. Venían en búsqueda de sustentables razones para dejar de vivir trabajando. ¡Ellos deseaban

trabajar- para vivir la vida!

Por varias razones, cada uno de ellos menospreciaban su propia salud. No ponían atención a sus jardines. Pasaban meses sin conectarse con sus amistades, y algunos admitieron no haber llegado a conocer las maestras de sus hijos en todo el año escolar.

Varios mas, presentaron dolidos testimonios:

“Trabajo tanto para vivir- pero casi no comparto la vida con mis seres queridos”-escuche a varios decir.

“Por enfocarme al trabajo y dedicarme a mi carrera -pasaron los años y se me olvido crear una familia”-tristemente compartió una mujer.

“Mi matrimonio no triunfo por falta de atención a mi hogar”- dijo un hombre, sincero y culpable.

No les bastaba con articular su verdad- que hasta hoy, no habían hecho prioridad los valores de familia y hogar.

Se sentían culpables y angustiados. Yo, me solidaricé entre ellos.

Me comprometí a ser sincera y enfrentar mis hábitos laborales que no son saludables para mi familia.

Con el apoyo de mis compañeros en el encuentro, me fui desarrollando en mi entendimiento de que como trabajadores necesitamos dejar de soldar la vida y el trabajo como si fueran uno.

Compartiré de lo mió solamente:

Soy culpable de no guardar el celular a la hora de la salida del trabajo y de reviso mi correo electrónico hasta en el parque mientras juegan mis hijos. No planeo con anticipación días libres para dedicarme a mi familia.

¡Pero peor que nada- no se como decir NO- cuando se me presentan oportunidades para proyectos de trabajo adicionales para los que no tengo tiempo!

He sido culpable de sacrificar el tiempo con mi familia para avanzarme en mi trabajo.

Se que no estoy sola. Millones de trabajadores hemos dejado de trabajar para vivir y en ves- vivimos trabajando.

Pasan los años. Los hijos crecen.

¡Arrepentirnos en la vejes, no nos devolverá el tiempo perdido!

Propongo que nos comprometamos a guardar sagrado el tiempo para la familia y separarnos del celular y el correo electrónico cuando estemos dedicándoles tiempo a nuestros seres queridos. ¡Quien esta conmigo?

¡Hay que trabajar-para vivir!