SAN DIEGO.- Miguel Blanco, un trabajador latino del ramo de la jardinería, todavía tiene muy fresca en su memoria aquella soleada mañana del 25 de septiembre de 1978, cuando un avión comercial se desplomó en caída vertical frente a sus asombrados ojos.

De manera casi instintiva mientras se preparaba para arreglar un objeto del vehículo de labor, dijo, vio como de una ala del avión aparecía fuego y la nave se desplomaba en caída libre “parecía como en cámara lente…entonces se me secaron los labios de sorpresa”.

La descripción de Miguel corresponde al Boeing 727 del vuelo comercial 182 de Pacific Southwestern Airlines, que cubría la ruta Sacramento-San Diego, con escala técnica en el aeropuerto de Los Angeles.

Se trataba de la tragedia más grande ocurrida hasta ahora en California y una de las mayores que se tenga memoria en el país, pues 144 personas perdieron entonces la vida y 32 viviendas fueron consumidas por el fuego provocado tras el choque del Boeing con un Cesna que recién despegaba del Aeropuerto Lindbergh Field.

Chocaron los dos aviones

Dos aviones que se encontraban de frente, uno que arribaba otro que salía, con resultados fatales que todavía se recuerdan.

Ahí estaba en la memoria de los familiares, amigos y vecinos de la comunidad de North Park, justo en el triangulo que forman las calles Nile y Polk y 32, casi pegado a la frontera que divide a la 33 y Boundary con el Freeway 185, habían pasado 36 años de la tragedia pero la mayoría de los testigos lo recordaban como si hubiera sido el día de hoy.

Uno de ellos es el entonces agente del Departamento de Policía de San Diego, Rick Carlson, quien extiende la mano y señala que a más de cien metros se encontraban cuerpos calcinados y partes del aparato envuelto en llamas.

Recuerda cada detalle

Incluso no pierde detalle en su narración y recuerda que el techo de una de las casas que queda enfrente del sitio donde se llevó a cabo el Memorial se encontraba invadida por el fuego al igual que más de una decena de las viviendas del área.

Luisa Lococo, una maestra de una escuela de El Cajón recuerda aún con lágrimas en los ojos que busca disimular con lentes oscuros, el momento en que su madre del mismo nombre perdiera la vida en este fatal suceso.

Un día de recordatorio, de tristeza pero también de encuentro entre miembros de una comunidad para el que la historia parece traerles al presente y recordarles que basta un segundo para que el ser humano se despida de esta vida material como sucedió en el caso de los cientos de personas que fallecieron en este incidente aéreo.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com