LOS ANGELES.- Miles de jóvenes y niños indocumentados que entraron ilegalmente al país recientemente tratan de adaptarse al sistema escolar en un idioma que no manejan y con vacíos académicos en su formación.


La presencia de los menores ha significado un reto importante para los diferentes distritos escolares que han tenido que contratar más personal bilingüe y disponer de más recursos, con presupuestos de por sí estrictos.


“Los menores están acudiendo a las escuelas como parte de la responsabilidad y las condiciones de estar aquí con un patrocinado”, comentó a Efe Teresa Borden, directora de comunicaciones del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), entidad que se encarga de la adaptación de los menores.


Borden señaló que las organizaciones comunitarias de apoyo han estado ayudando a los padres de familia y a los jóvenes con información y asesoría para los procesos de registro escolar y de seguimiento legal entre otros.


Por su parte, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) está utilizando todos los recursos disponibles para facilitar la adaptación de los menores al nuevo proceso educativo.


Para el año académico 2014-2015, un centro especializado del LAUSD expandió sus servicios para asistir a los estudiantes en riesgo, incluyendo a los jóvenes inmigrantes no acompañados, según explicó Debra Duardo, directora ejecutiva de los Servicios Estudiantiles Humanos y de Salud del LAUSD.


El Centro de Inscripción, Colocación y Evaluación Escolar (SEPA) del LAUSD, ofrece servicios a los estudiantes de una manera integral buscando su bienestar físico, emocional y social lo que permite ayudar a los menores en su adaptación.


Duardo destacó que recientemente el SEPA reorganizó y amplió sus servicios para atender de la manera más adecuada “las necesidades de los menores inmigrantes y de otros jóvenes en riesgo”.



Según datos del LAUSD, de los 3900 jóvenes que han sido reubicados en California entre enero y julio del 2014, 1993 corresponden al condado de Los Ángeles.


Entre los jóvenes que llegaron sin acompañante desde el 2013, la edad promedio está entre 12 y 17 años y el 73 % de ellos son varones.
De los aproximadamente 57.000 menores indocumentados detenidos hasta mayo de 2014, 37 % provenían de Guatemala, 26 % de El Salvador y 30 % de Honduras, según cifras del Departamento de Servicios Humanos.