El patrón llegó a creer que se había sacado la lotería desde el día que usted ingresó como empleada en su compañía. Aparte de ser hermosa, e inteligente, jamás habían visto sus supervisores a alguien tan genial y responsable. Su dedicación y esfuerzo por hasta el más mínimo detalle, hicieron que en poco tiempo la productividad incrementara y así la compañía fue teniendo aun más y más éxito.

A la hora de la evaluación, el patrón no tiene más que cosas positivas que decir de usted. Usted es la mujer maravilla. Llega temprano al trabajo. Su forma de ser es positiva. Trata bien a sus clientes. Sus reportes son impecables.

A la hora de la salida del trabajo- usted recoge rápido a sus hijos del jardín de niños y los lleva a la biblioteca a devolver su libro para no asumir sobrecargos.

¡La cena de la familia será lo más rápido pero tan delicioso que los niños pedirán más! Sus hijos no se dan cuenta que usted es la mujer maravilla. Les tienen más fe al Santo Clos y al Conejo de Pascua- pero usted sabe bien que las maravillas pasan por su cuenta.

Debajo de las prendas de trabajo, usted luce un vestimento de superhéroe. Para que nadie sospeche, se lo quita solo minutos antes de acostarse a dormir. Todos lo sospechan- pero nadie esta cien por ciento seguro de que usted es la mujer maravilla.

¡Usted lo sabe! Se da gusto de sus acontecimientos y revisa su lista diariamente para ver si no se le pasó nada. Claro que no se le paso nada….. ¡Usted es la mujer maravilla!

Si se llega a enfermar, se toma el remedio casero que le recomendó la señora de la botánica y rápido se acomoda el atuendo de trabajo sobre su traje de mujer maravilla. Usted se va ir a trabajar porque hasta hoy, no hay una gripe que le impida lograr todas sus metas. Con una mano lleva su portafolio y con la otra levanta el bebé y sale por la puerta.