TIJUANA.- Para Adrián Fernández, piloto mexicano del automovilismo, que se ha subido en más de una decena de ocasiones al podio de triunfadores, no hay sueño inalcanzable, cuando se lucha, con persistencia, por una meta.

Adrián fue uno de los invitados el domingo 19 de octubre al foro de Tijuana Innovadora, en el Teatro del Centro Cultural Tijuana, donde recordó aquel año de 1985 cuando decidió probar suerte y lanzarse a la aventura a Europa, su llegada a a Holanda, con sólo 15 mil dólares, que eran sus únicos ahorros de que se disponía y que se convirtieron en nada.

“Dejar todo para llegar”

“Dejar de ver a la familia, no poder atender a las novias y las fiestas, pues mi carrera muy intensa, entregada por completo a la disciplina, de sacrificio, de ser una persona absolutamente egoísta porque tenía que serlo para poder lograr lo que me había propuesto, para llegar y mantenerme; entonces tenía que sacrificar todo, porque no tenía el apoyo, que abrir puertas y buscar patrocinio”, relató el piloto quien desde los ocho años de edad, al subirse a motocicletas, ya soñaba con el automovilismo deportivo.

El hijo de un empresario en el ramo de refaccionaria y Novato del Año en 1982, fue cuestionado como nace y cómo mantuvo durante toda su vida la pasión por el automovilismo, con lo que todo esto implica.

El motor de su éxito

Recordó como su tío José Santiago Fernández, quien participaba en competencias en México, y sobre quien, dijo, le inyectó una parte relevante de ese amor por el automovilismo.

“Desde muy pequeño lo acompañaba a muchas de las carreras”, agregó, “y me encantaba verme involucrado en eso, y pues a los 17 o 18 años, tuve la primera oportunidad de subirme a un auto de carreras y dar unas vueltas, y ahí nació una gran pasión, que me ayudó a vencer muchos de los obstáculos que luego se me presentarían, y que no fueron fáciles”.

“No sabía que se necesitaba tanto dinero, pero tenía esa gran pasión por las carreras”

Dijo que su principal obstáculo en ese momento era no saber la complejidad del automovilismo deportivo y que se necesitara de tanto dinero para llevarlo a cabo. “Pero tenía ese gran amor, una gran pasión por las carreras”.

“Yo creo que en la vida si uno quiere lograr algo, tienes que luchar por tus sueños, a pesar de las dificultades que pasamos, por más duro que sea, si le echas ganas, vas a lograr superarlas”.

Adrián destacó que el apoyo recibido de su padre en los primeros años fue importante; “él venía de una familia de clase media normal, y no había mucho dinero para poder hacer muchas cosas, pero entre amigos, entre familia, pero tenía que aprender a vender, tocar puertas, pero yo no iba a dejar que ninguna de estas personas me fuera robar mi sueño”.

Sus accidentes y aún vivir para poder contarlo

Posteriormente al avanzar su charla en el apartado vivir para contarlo, Fernández se refirió a los cuatro accidentes que sufrió, los cuales estuvieron a punto de quitarle la vida.

Hizo mención particular del ocurrido en Vancouver, Canadá, en el Serial Cart, del 28 de julio del 2002, donde fue sacado y trasladado a un hospital, inmovilizado de su auto luego de 15 minutos de angustia para el piloto y su equipo.

“Sentía un dolor muy fuerte”, relató al recordar que lo pudo resistir al aplicarle una inyección de morfina.

De los accidentes ocurridos en Ohio y Long Beach particular tristeza le sigue generando la pérdida de la vida de su amigo y compañero de escudería Dan Wheldon, el 16 de octubre del 2011 en Las Vegas.

Su sentido humano y haber sido el primer empresario mexicano en crear su propia escudería en el automovilismo internacional, son dos cosas que nadie le quita a este piloto azteca, quien mostró su orgullo al usar en su vehículo los colores de la bandera mexicana, que hoy pasea orgullosamente por el mundo.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com