WASHINGTON.- La victoria republicana en las elecciones legislativas superó todos los pronósticos al ampliarse a sólidos bastiones demócratas y certificó el fin de la «Obamanía» que en 2008 arrasó en estados históricamente conservadores.

Los republicanos infligieron al presidente Barack Obama su peor derrota desde que llegó a la Casa Blanca en 2009: se hicieron con el control absoluto del Congreso y arrasaron en las elecciones a Gobernador en feudos demócratas como Massachusetts, Maryland e Illinois.

Nuevo mapa de conformación del congreso de EU

SENADO (CAMARA BAJA)

Republicanos – 52

Democratas – 44

Independientes – 1

CASA DE REPRESENTANTES (CAMARA BAJA)

Republicanos – 243

Democratas – 176

Independientes – 0

*En el Senado, Republicanos ganaron 7 asientos y Democratas perdieron 7

*En la Casa de Representantes, Republicanos ganaron 14 asientos y Democratas perdieron 14

Sólo necesitaban arrebatar seis escaños a los demócratas, pero les han quitado siete (Virginia Occidental, Dakota del Sur, Arkansas, Montana, Colorado, Iowa, y Carolina del Norte) y el total podría ascender a diez, si vencen en Alaska y Virginia (donde aún se recuentan votos ante la ajustada contienda), y en Luisiana (pendiente de una segunda vuelta el 6 de diciembre).

Cuando Obama inauguró su presidencia en 2009, el Senado y la Cámara de Representantes eran demócratas. En 2010 los republicanos asestaron un duro golpe a su Presidencia arrebatándole la Cámara Baja, hoy consumaron su avance tomando el control absoluto del Congreso.

Las elecciones de medio mandato atraen históricamente a menos votantes que las presidenciales y se plantean como un referendo sobre la gestión del partido que ocupa la Casa Blanca, que acusa el desgaste de gobernar y -salvo contadas excepciones- siempre pierde escaños en el Congreso en estos comicios.

El votante más leal a las legislativas es además el hombre republicano blanco y de más edad, mientras que los colectivos que menos participan son los más fieles al Partido Demócrata: jóvenes, minorías y mujeres, que sí acuden a las urnas en las Presidenciales.

Sin embargo, aunque la demografía juega a favor de los demócratas de cara a 2016, los resultados de la noche del martes lanzan una contundente señal de alarma al Partido Demócrata, con el reto de frenar lo que los principales diarios estadounidenses ya bautizan como la «ola republicana».

A Obama le quedan ahora dos años en la Casa Blanca con un Congreso totalmente controlado por los republicanos en el que le será muy difícil sacar adelante sus grandes promesas aún por materializar: la reforma migratoria, el cierre del penal de Guantánamo o el aumento del salario mínimo.

Aunque los republicanos prometen desmantelar el legado legislativo de Obama, especialmente la reforma sanitaria, el presidente tiene el poder de veto y la mayoría de leyes requieren 60 votos (la mayoría en el Senado sólo 51) y en el mejor escenario los republicanos tendrían 55.

El Congreso que se va es el más dividido de la historia del país y uno de los menos productivos, queda por ver si republicanos y demócratas serán capaces de llegar a acuerdos en los próximos dos años y sacudir el fantasma de la parálisis que ha reinado en el Capitolio desde 2010.