SAN DIEGO.- La Patrulla Fronteriza cerró el viejo Centro de Detención de Artesia, Nuevo Mexico, pero abrió uno mucho más grande en la ciudad de Dilley, Texas y dio lugar a una airada reacción de organizaciones locales.

La Coalición de Comunidades del Sur de la Frontera

condenó la decisión del gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), “para continuar deteniendo a madres y niños, muchos de los cuales huyen de la violencia extrema, amenazas de muerte, violación y persecución en El Salvador, Guatemala y Honduras”.

Recién anunció que “cerrará el centro de detención temporal en Artesia, Nuevo México (ubicado dentro del Centro de Formación de Aplicación de la Ley Federal) viene con planes continuos para ampliar drásticamente la detención con fines de lucro de la familia a través de un nuevo centro en Dilley, Texas” .

De acuerdo con la Coalición mencionada “este nuevo centro de detención de la familia será el centro de detención de inmigración más grande en los Estados Unidos, con una capacidad para detener a 2.400 miembros de la familia”

Lo opera una compañía lucrativa, afirman

El centro de detención en Dilley estará a cargo de la empresa Corrections Corporation of America, una compañía de prisiones privadas con fines de lucro, que dirigía el centro de detención de la familia en Hutto, Texas, que se cerró en 2009 tras el litigio sobre abusos contra los derechos humanos.

Las comunidades de la frontera-sur condena los continuos esfuerzos del gobierno para encerrar a las madres y los niños en estas cárceles con fines de lucro.

Vicki Gaubeca, director de ACLU-NM Centro Regional de Derechos Fronterizos, declaró: “si bien estamos contentos de Nuevo México pronto se deshace de la vergonzosa práctica de la detención de la familia, esto es simplemente un movimiento lateral”.

Reprueban prisión de niños y madres de familia

La activista dijo que “encarcelar a madres y niños inocentes está mal si lo hacemos en Nuevo México o Texas. Nuestra política de los bebés y niños pequeños que ponen detrás del alambre de púas debe sorprender la conciencia de cada estadounidense que cree en la familia, la justicia y la decencia humana básica “.

Astrid Domínguez, directora de Asuntos Jurídicos en ACLU-TX, declaró por su parte que los residentes fronterizos “ya pagan un alto precio de una zona militarizada extrema, más exacerbada por la pesada carga de los centros de detención de almacenamiento familias inocentes que huyen de la violación, el asesinato, el tráfico, la tortura y la violencia.”

Asimismo Christian Ramírez, director de la Frontera Sur Comunidades Coalición, consideró que “el cierre del centro de detención temporal en el Centro Federal de Aplicación de la Ley de Formación (FLETC) que hacía las veces de centro para encerrar a las familias huyen de la violencia en América Central fue hace mucho tiempo”.

Y subrayó que “el encarcelamiento de las madres, los bebés y niños pequeños es una afrenta a los principios más básicos de la dignidad humana, por lo que las detenciones de los miembros de la familia no tiene cabida en una democracia”.

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