WASHINGTON.- La decisión de un gran jurado de Estados Unidos de no imputar al policía que mató al joven negro Michael Brown indignó el 24 de noviembre a miles de personas en Ferguson (Misuri) y en ciudades de todo el país, mientras el presidente, Barack Obama, llamó a mantener la calma y evitar la violencia.

Inmediatamente después de que el fiscal del condado de San Luis Robert McCulloch anunciara el fallo, comenzaron los primeros altercados en la avenida West Florissant de Ferguson, epicentro de la ola de disturbios raciales que desató el 9 de agosto la muerte de Brown, desarmado y con 18 años, a manos del agente blanco Darren Wilson.

«En demasiados lugares de este país existe una profunda desconfianza entre las fuerzas de seguridad y las comunidades de color, parte de esto es el resultado de una historia de discriminación racial en este país y es trágico porque nadie necesita más la protección policial que las comunidades pobres con altos índices de criminalidad», dijo Obama tras conocer el fallo en una declaración de diez minutos no prevista desde la Casa Blanca.

En su alocución, el presidente recordó que el deseo de los padres de Brown es que las protestas sean pacíficas e instó a manifestantes y policía a ejercer «contención».

«En los próximos días -los agentes- tendrán que trabajar con la comunidad, no contra la comunidad, y distinguir al reducido núcleo de personas que quizás usen la decisión del gran jurado como una excusa para la violencia», señaló.

Al tiempo que Obama llamaba a la calma desde Washington, estallaron los primeros disturbios en Ferguson, con edificios y coches incendiados, saqueos, sonido de disparos, enfrentamientos entre Policía y manifestantes y uso de gases lacrimógenos por parte de los agentes.

La indignación se desató tras conocer que Wilson seguirá libre y sin cargos al concluir un gran jurado que no hay pruebas suficientes para imputarlo por disparar en repetidas ocasiones al joven de 18 años, desarmado y en circunstancias por esclarecer.

No obstante, continúa la investigación del Departamento de Justicia sobre si hubo una violación de los derechos civiles, como recordó el fiscal general, Eric Holder, en un comunicado.

«Este no es sólo un asunto de Ferguson, este es un asunto de todo Estados Unidos», señaló Obama, que compareció pocos minutos después de la esperada decisión del gran jurado sobre un caso que desató en agosto una gran ola de disturbios raciales y en el que convergen el debate racial y el de la violencia policial.

«En las últimas décadas hemos hecho grandes progresos en las relaciones raciales, he sido testigo de ello en mi propia vida, pero sigue habiendo problemas, las comunidades de color no se los inventan. (…),dijo Obama en una declaración no prevista desde la Casa Blanca.

La familia de Brown guardó cuatro minutos y medio de silencio tras conocer el fallo y evitar cualquier tipo de altercados: «responder a la violencia con violencia no es la respuesta», señalaron en un comunicado.

El área de Ferguson, en San Luis, está bajo máxima alerta, con el FBI y la Guardia Nacional preparados para intervenir si las protestas convocadas para esta noche derivan en fuertes disturbios como los que vivió esta pequeña localidad tras la muerte de Brown.