Como profesora de estudios Laborales en City College, sé que mis estudiantes todavía temen al asistir a clase en el atardecer del día ahora que obscurece tan temprano. Recordemos- que unos años atrás una joven del San Diego City College fue asesinada en el plantel educativo por un hombre que la había violado sexualmente unos días antes del crimen fatal.

Las universidades estadounidenses han estado tratando de recuperar la confianza de los universitarios, sus padres y de la comunidad en general. Desde hace ya varios años están subiendo las cifras de ataques sexuales y acoso en los planteles de educación avanzada. Muchas jovencitas han reportado crímenes sexuales en su contra y el peligro tal como lo perciben e interpretan los medios han alzado la conciencia de todos nosotros para buscar una forma de remediar la alarmante noticia de que nuestras estudiantes no están seguras en la universidad.

Muchos que critican las universidades han dicho que los planteles necesitan más seguridad, cámaras, y servicios de educación para los jóvenes. Estoy en acuerdo- pero también creo que existe algo más al fondo de todo esto.

Inclusive, California ha llevado a cabo significantes proyectos de ley para legislar a nivel gubernamental la simple (pero a la vez complicada) pregunta de consentimiento para actos de relaciones sexuales entre los jóvenes. En pocas palabras, estamos hablando del tema de una ley que obliga el consentimiento directo y verbal para tener relaciones sexuales con esa persona legalmente.

Para todo esto, no olvidemos que por siglos ha existido el abuso en contra del sexo femenino por ser objeto del hombre (históricamente hablando). ¡Hoy en día, hay mas educación al respecto y el abuso contra la mujer (o cualquier persona) es condenado, pero todavía pasan muchos crímenes “no reportados” por muchas razones, entre ellas, el temor al atacante!

La feminización de la pobreza, y el entrampamiento en una relación de violencia domestica crean las condiciones ideales para el abuso, al igual que y la silenciosa vida de remordimiento y angustia de las víctimas. Pero también, como vemos ahora, jóvenes independientes, educadas y modernas están sufriendo de ataques sexuales en su contra y los han sufrido en las universidades que se suponían ser lugares progresivos y seguros aquí en San Diego y a lo largo de la nación. Si ampliamos el tema para incluir las cifras de acoso y violaciones en países como la india y otros países, por ejemplo Latinoamérica,- vemos que el problema es igualmente alarmante y devastador. Tenemos que hablar con nuestros jóvenes. No hay que dejar que sea un tema callado- alcemos todos nuestras voces para que el cabio social y la seguridad de los universitarios sean una prioridad. Las profesoras abogamos para la protección y seguridad de nuestros estudiantes en el plantel universitario y en todas partes. El silencio puede ser fatal.

Sara Gurling es la directora de organización comunitaria de la Unión Americana De Las Libertades Civiles. Reconocida como activista humanitaria laboral pro-justicia, es presidenta de la organización humanitaria Ángeles de La Frontera. Ha laborado como representante de trabajadores por diecisiete años. Fue vise presidenta del Concilio Laboral del Condado de Orange y es maestra de estudios laborales en San Diego City College.