SAN DIEGO.- La pasión de los hispanos por los carros no se ha traducido en una relevante presencia en la industria del diseño automovilístico, aunque la llegada de nuevos creadores puede dar el toque latino a los autos del futuro. A mediados del siglo XX, la comunidad chicana se convirtió en el epicentro de una de las tendencias que más revolucionaron la cultura callejera de los coches. Conocido como “low-rider”, este estilo caracterizado por una carrocería suspendida a pocos centímetros del suelo, se alzó como un símbolo de identidad colectiva, que distinguía a los inmigrantes mexicanos e hispanos de otros grupos étnicos.

Con el tiempo, la fiebre latina por los vehículos también culminó en el nacimiento de modas paralelas como el tuning. Sin embargo, el legado y la pasión de los hispanos por los coches, no ha servido para que, con su presencia, lideren la industria del diseño automovilístico estadounidense.

“Nosotros somos grandes compradores de carros, desde pequeños soñamos con carros, crecemos soñando con comprarnos un día el último modelo de Mustang”, aseguró en entrevista con Efe Álvaro Cabal, gerente de comunicación multicultural de la compañía Ford Motor.

“Pero de ese sueño, nunca se pasa a querer estudiar una carrera que me va a llevar a la industria automotriz, o a participar en la creación de carros”, matizó.

Según este colombiano afincado en Estados Unidos, el peso cultural es uno de los factores que más aleja a los jóvenes latinos de una carrera dentro de la industria del diseño automovilístico. “Que un hijo le diga a su padre que va a estudiar y diseñar carros, es algo que no existe en el imaginario todavía de los jóvenes hispanos. Uno va a la universidad y estudia carreras tradicionales, como medicina o derecho”, explicó el directivo.

A lo largo del año, Ford organiza visitas a diversas escuelas del país para que, de la mano de ingenieros y diseñadores, los estudiantes se familiaricen con los entresijos de la industria y conozcan las oportunidades a su alcance.

Cabal cuenta que, con frecuencia, los muchachos se sorprenden al descubrir que existen carreras específicas para el diseño de vehículos. “Nos dicen: ‘Yo no sabía que podía estudiar eso. Pero ahora estoy pensando en estudiarlo’”, comentó el colombiano.

Cabal también precisó que “la falta de héroes y diseñadores de carros hispanos” que inspiren a las nuevas generaciones es otro motivo que contribuye a una presencia mínima de latinos en esta disciplina. Sin embargo, para algunos jóvenes, como el diseñador de origen colombiano, peruano y cubano, David Jiménez, la inspiración surgió fruto de la tradición familiar. “Mi familia al completo estuvo muy metida en las carreras recreativas. Todos estaban muy interesados en los coches”, explicó.

Fue un día, leyendo una revista que detallaba el proceso creativo para crear un vehículo, cuando el joven quedó atrapado por la magia del diseño. A este descubrimiento, se sumó un interés innato por el mundo de las artes que se manifestó cuando Jiménez apenas tenía diez años.

“Siempre me gustaba el arte y quería ser un escultor. Además, crear esculturas ‘movibles’ me resultaba absolutamente fascinante”, aseguró el diseñador.

Sin sentirse tentado por otras opciones profesionales, la decisión para Jiménez resultó fácil. En la adolescencia, dejó su Nueva Jersey natal para trasladarse a Pasadena e incorporarse al “Centro de Arte para el Diseño del Transporte”.

Ahí se sumergió en el mundo del diseño de coches, motocicletas, autobuses y aviones privados, especializándose en autos. También pudo constatar que, en el campus, la presencia de estudiantes hispanos era casi intangible.

“Uno de mis mejores amigos es mexicano y siempre bromeábamos que probablemente éramos los únicos hispanos en la escuela”, recordó. En abril de 2015, ellos fueron los únicos latinos del centro en obtener un diploma, lo que supuso un 13.3 por ciento del total de estudiantes graduados.

Al incorporarse al mercado de trabajo, Jiménez pudo también corroborar que las minorías hispanas representan una cifra muy pequeña de la fuerza laboral de diseñadores de vehículos.

“En mi estudio, Nissan Design America, que está en San Diego, hay un equipo de doce creativos y yo soy el único diseñador latino”, precisó.

No obstante, Jiménez matizó que, en las filas de la compañía, hay un latino que se dedica a realizar los modelos con barro, y otro que predice los colores de coche más populares que salen al mercado cada temporada.