Para comenzar a entender el efecto que tiene la sal, es importante notar que el sodio es un mineral esencial para el funcionamiento adecuado de nuestros cuerpos, ya que controla el balance de líquidos, la función de nuestros músculos y ayuda a enviar impulsos a los nervios.

Pero en exceso, el sodio es perjudicial, particularmente para el corazón. Según una encuesta realizada por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el consumo de sodio diario de la población estadounidense aumentó un 56 por ciento del 2012 al 2013.

Tomando en cuenta que febrero es el Mes Nacional de la Salud del Corazón, es buena hora para aprender cómo el sodio afecta el sistema cardiovascular y lo que podemos hacer para asegurar un consumo saludable.

Según la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés), consumir sodio en exceso retiene más liquido de lo necesario en el cuerpo y en torno aumenta la presión arterial. Sin embargo, es de error común asumir que las personas con presión arterial alta sufren de varios síntomas, ya que esta condición médica normalmente no causa reacciones físicas.

Por otra parte, la falta de síntomas aumenta el riesgo de caer en una crisis hipertensiva, en ese caso, las personas sienten dolores de cabeza severos, ansiedad, falta de aire y hemorragias nasales.

“Lamentablemente, la población hispana en los Estados Unidos está predispuesta a padecer de enfermedades crónicas tales como la presión arterial alta”, dijo Russ Bennett vicepresidente de Latino Health Solutions de UnitedHealthcare. “Por lo tanto es fundamental que tomemos en cuenta los factores que pueden jugar un papel en el desarrollo de dichas enfermedades”.

Sorprendentemente, nuestro salero no es la fuente principal del sodio que consumimos a diario. La Asociación Americana del Corazón sugiere que el 75 por ciento del sodio en nuestra dieta viene del agregado a los alimentos que han pasado por algún grado de procesamiento industrial, también conocidos como alimentos procesados. Entre ellos están los quesos, comidas enlatadas, comidas congeladas, el pan, los cereales, etc. y la comida de restaurantes.

“Existen muchos alimentos que aparentan ser saludables, pero usualmente tienden a ser altos en sodio”, indicó Bennett. “Al educarnos más sobre nuestra salud y las comidas que la impactan, podemos tomar mejores decisiones con respecto a nuestro estilo de vida, lo cual nos ayuda a tomar mejores decisiones alimenticias y, a largo plazo, menos visitas al médico”.

La directriz dietética de la Administración Nacional de Alimentos y Fármacos (FDA por sus siglas en inglés) recomienda que el consumo de sodio diario no sobrepase 1 cucharadita (2,325 mg). Adicionalmente, para aquellos que padecen o tienden a padecer de alta presión arterial, se les recomienda que el consumo diario no sobrepase un 3/4 de cucharadita.

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