BIG BEAR, CALIFORNIA.- Dice el viejo refrán que tanto va el cántaro al agua hasta que se hunde.

Parece que esa es la historia que ha tenido que vivir el memorable excampeón del mundo, Julio César Chávez y su hijo, Julio César Jr.

Y si bien, Julio César, padre, tuvo que lidiar con problemas de adicción a las drogas y alcoholismo, al grado de que se ha dedicado a crear centros de rehabilitación para ayudar a otros seres humanos a salir de ese infierno, los problemas los ha tenido con su propio hijo.

Fuentes cercanas al Jr., afirman que “una carrera manchada por drogas e indisciplina que lo dejó sólo en eso: el hijo de una leyenda”.

Y la última la hizo recientemente, cuando abruptamente y sin aviso, se retiró del campamento de Big Bear, a dónde acudió con su padre y su familia para entrenar para su próxima pelea el 30 de abril con Badou Jack.

Julio César, padre y la verdadera leyenda, simplemente explotó y dijo “ya no puedo tapar más a este muchacho; es mejor que se retire”.

Debió haber sido muy duro, sin embargo, para el ex campeón mundial y lo mejor que ha dado el boxeo mexicano, cuando hace cinco años afirmaba orgulloso en una entrevista para ESPN que fue su hijo quien le ayudó a salir de la adicción.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com