La insulina es la hormona que más influencia la manera en que nuestro cuerpo utiliza la comida. Cuando comemos, procesamos la comida para convertirla en glucosa, comúnmente referida como azúcar en la sangre. Después de comer, el nivel de azúcar en la sangre aumenta, provocando que el páncreas libere una explosión de insulina para bajar los niveles de azúcar.

Los niveles de azúcar altos dañarían nuestras células y órganos. La insulina dirige la glucosa a las células del cuerpo para ser utilizadas como energía. El resto lo manda al hígado y células de grasa para poder almacenarse y utilizarse como energía en el futuro.

Cuando los niveles de insulina son muy altos, lo cual pasa cuando comemos demasiados carbohidratos procesados o refinados como el azúcar, todo lo dulce, el pan y la pasta. Esta comida aumenta los niveles de azúcar en la sangre de manera extrema, lo que requiere niveles excesivos de insulina para poder bajar el nivel de azúcar de la sangre. Gracias al nivel tan alto de insulina, el nivel de azúcar baja radicalmente y rápidamente. Esto te provoca hambre poco tiempo después de haber comido y te genera antojos de más carbohidratos. Con esto empieza un círculo vicioso, comes más carbohidratos, se eleva el azúcar, se produce más insulina, los niveles de azúcar can rápidamente, te da hambre, etc., con lo que aumentas de peso y comprometes tu salud.

Cuando produces más glucosa de la que necesitas para soportar tu nivel de actividad física y que tu cuerpo funcione, esta se almacena en el hígado.

Cuando la capacidad de almacenar del hígado está llena, el exceso de glucosa se convierte en grasa. Si continuas produciendo niveles altos de insulina seguirás utilizando la glucosa recientemente producida para energía y no necesitarás utilizar la que está almacenada en tu grasa. Al mismo tiempo estas aumentando la grasa y previniendo su utilización de que ya tienes.

Si continuas este ciclo puedes provocar resistencia a la insulina cuando tus células se vuelven resistentes a ella y el nivel de azúcar en la sangre se mantiene alto. Para compensar, el páncreas produce niveles aún más altos, la resistencia sigue aumentando y eventualmente el páncreas puede fatigarse y dejar de producir insulina. Este es el inicio de diabetes tipo 2, común en personas con sobrepeso.

Para prevenir este problema, trata de mantener niveles bajos de insulina comiendo comida más saludable e incluyendo siempre proteínas, carbohidratos no procesados, muchos vegetales y grasas saludables. Te sentirás más satisfecha, con menos hambre entre comidas, con energía más consistente y con menor peso.

Maru es Fundadora de Flaca Forever y Autora del libro “The S.M.A.R.T. Mexican Food Diet”, el más vendido en diversas categorías. Ayuda a las mujeres Latinas a alcanzar su peso ideal, maximizando su salud y bienestar. Contáctala para conocer sus programas: info@flacaforever.com o al 858-433-9802.