Renovar el “look” se convierte en una agradable obligación cada temporada y en esta el vestido es el protagonista. Se llevan los vestidos lenceros, los de estética caribeña o los de espíritu bucólico.

Los patrones lenceros, además de ser cómodos, invitan a destapar la piel de la mujer y a mostrar su lado más erótico.

Si Saint Laurent los propone por encima de la rodilla y en tono nude, Victoria Beckham lo ha ideado con fino tirantes en azul petróleo y con un largo hasta el tobillo.

Otro diseñadores como Alexander Wang o Celine elaboran una propuesta minimalista de un vestido con cortes al biés y realzados con encaje.

El color y la vistosidad que revolucionaron los salones de baile de La Habana en la década de los 40 y los 50 promete marcar el ritmo del verano, gracias a hermosos vestidos con volantes, aberturas y hombros al descubierto.

Balenciaga y Balmain acompañan el movimiento ondulantes de la cadera de la mujer con sugerentes patrones cuajados de movimientos que caen en cascada desde el pecho hasta los pies.

Oscar de la Renta, Diane Von Fürstenberg o Salvatore Ferragamo exploran en la sensualidad de la mujer caribeña para construir exuberantes vestidos tejidos en rojo, fucsia, verdes, lima o azul turquesa.

Las tendencias apuntan que esta nueva temporada se llevan los pijamas. Con estampados florales, motivos corbateros, cuadros o en un solo color, el pijama sale de la alcoba y se instala den la calle para demostrar que la moda y la comodidad caminan en la misma dirección.

Etro los presenta en seda azul eléctrica con bordados de flores, mientras que Givenchy opta por la combinaciÛn en blanco y negro.

Zac Posen, Roberto Cavalli o Paco Rabanne proponen prendas deconstruidas, atrevidas y descaradas con ecos surrealistas que desafían a los michelines con cortes estratégicos, asimétricos e incluso difíciles.

Las faldas a media pierna dejan poco espacio para los pantalones, pero diseñadores como Alexander Mcqueen, Missoni o Narciso Rodríguez la combinan con pantalones, una fórmula sofisticada con resmiscencias de los años 30, que invitan a la mujer a una nostálgica comodidad.

ROMÁNTICO, ÉTNICO Y FLORAL

El punto romántico llega con los volantes, adorno que se instala en los cuellos altos de blusas, en las mangas de los vestidos y en detalles en torno al pecho.

Las telas con ecos setenteros como el croché, la tela de rejilla o los flecos estás presentes en los trabajo de Stella McCartney o Moschino.

Los tejidos transparentes, las texturas de malla y la organza permiten confeccionar una moda exhibicionista, descarada y provocadora como la que propone Michael Kors o Givenchy, ideada para mujeres que desean mostrar su cuerpo tras machacarse con el entrenador personal.

Los estampados abstractos, florales o caledoscópicos, que recuerdan a los papeles pintados que cubrían las paredes de los hogares en los años 70 del siglo pasado, se traslada a las telas y forman un “total look” cuajado de exceso, tan arriesgado como divertido, como las creaciones de DelPozo, Rochas, Bottega Veneta, Miu Miu o Gucci.

Junto a estos motivos, la estética étnica, que siempre funciona muy bien y suele favorecer, vuelve a ponerse de moda.

Así, los bordados, el sombrero de ala ancha y los maxicolgantes con piedras naturales imponen carácter a las nuevas propuestas.

Otras firmas renuevan este estilismo atractivo y fácil de llevar con fulares de punto a modo de ponchos y chaquetas de punto estampadas.

Y, por último, el lazo, que aunque puede resultar infantil, es un recurso estilístico que esta temporada muestra su lado mas grunge de la mano de Roberto Cavalli y su cara más sensual de parte de Chanel.

EFE

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