Héctor Rodríguez dice que la posibilidad de que Donald Trump pueda llegar a la Casa Blanca ha sido la mayor motivación para que solicite la ciudadanía estadunidense y quiera participar en las elecciones presidenciales de este año.

“Más que las ventajas que pueda tener como ciudadano, o prevenir que por algún motivo pudiera terminar siendo deportado a México, es la posibilidad de que alguien como Trump llegue a ser presidente”, dijo el joven de 26 años de edad.

Trump se propone deportar a más de once millones de indocumentados, aunque deje hijos estadunidenses sin sus padres o perjudique la economía estadunidense.

Rodríguez opina que de esa política a deportar a residentes legales o criminalizar a los latinos no hay mayor distancia.

“Tal vez como no sabe cuáles latinos somos ciudadanos o residentes, va a querer que andemos con distintivos como dice que deben andar los musulmanes”, reprochó.

Miles de personas como Rodríguez que han vivido en el país, que llenan los requisitos para ser ciudadanos estadunidenses, y que hasta ahora no habían pedido su naturalización han cambiado de parecer expresamente por Trump.

Rodríguez, plomero de oficio que creció en San Diego pero habla español como si nunca hubiera salido de México opina que la retórica de Trump comienza a unir a la comunidad latina.

“Claro que hay excepciones, pero me parece que son cada vez menos y van a ser cada vez todavía menos”, explicó.

Todavía hay una parte de electores latinos que está de acuerdo con la retórica de Donald Trump, de hecho hay un grupo de “latinos por Trump”, pero efectivamente los latinos simpatizantes de Trump comienzan a escasear y la retórica del candidato ya impacta los esfuerzos de los republicanos por acercarse a los latinos.

Tras la reelección de Barack Obama el Partido Republicano lanzó una cruzada para reclutar electores latinos en todo el país.

En el condado de San Diego eligió como presidenta a Francis Barraza, una joven hija de padres mexicanos que vive cerca de la frontera y habla claramente español.

La misión de Barraza, de unos 30 años, era ganar base entre la creciente comunidad latina para alcanzar triunfos electorales en California, donde los latinos son uno de cada tres residentes pero tienden a ser uno de cada dos residentes.

Pero Trump apareció en el horizonte electoral republicano y esas aspiraciones se han derrumbado.

Barraza dejó el cargo de presidenta de los republicanos sin despedirse y sin aviso, y no ha respondido a solicitudes para charlas sobre su cambio.

En la prensa en otros condados algunos latinos republicanos se quejan de esa misma tendencia, de perder potenciales electores latinos por las ideas y declaraciones de Trump.

Pero además hay errores como el del fin de semana cuando la policía estatal de Arizona arrestó a la joven estadunidense Jacinta González quien impedía con otros dos activistas que por una carretera avanzaran cientos de vehículos que iban a un evento con Donald Trump.

González, una estadunidense defensora de los derechos de los jornaleros y ganadora de la Fundación Soros de Justicia Social, fue entregada a la Oficina de Aduanas e Inmigración (ICE) porque se convirtió instantáneamente en sospechosa por su apellido en español.

Rodríguez en San Diego llamó la atención a que “desde ahora este tipo de incidentes se presenta cuando mezclas dos elementos, ‘latinos’ y ‘Trump’; y esta es una ciudadana estadunidense, ahora ¿cómo va a ser esta mezcla si Trump llega a la presidencia y sus palabras contra los latinos se convierten en políticas o instituciones?”, cuestionó.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com