El holandés Johan Cruyff, el llamado padre del fútbol moderno, del fútbol total, ha fallecido.

Muchos aún recuerdan aquella celebre Copa Mundial de 1974 efectuada en Alemania del Este, cuando aún no caía el Muro de Berlín, ni se soñaba con ‘la Perestroika’ impulsada por Mikhail Gorbachev.

La entonces llamada con justicia “Naranja Mecánica”, en honor al celebre filme del extraordinario director cinematográfico neoyorkino, Stanley Kubrick y a que vestían un uniforme de un sólido naranja, había dejado a un gran rival del momento en el camino: Brasil.

Y encabezados por la velocidad y sagacidad de juego de Cruyff, las figuras de Rinus Michels, los hermanos Rene y Willy Van de Kerkof, Pieter Rensenbrink, Van Henegem, Rud Krol, Johnny Rep y Johan Neeskens, entre otros grandes jugadores, hacían lo que querían con el balón.

Cruyff, quien tenía una extraña habilidad para quitarse a los jugadores de encima y disparar con todas la ventajas, declaró alguna vez que muchos confunden percepción con rapidez de juego, y aunque ambos elementos los aplicaba en sus meteóricas jugadas, la verdad que se imponía su carácter y olfato como jugador.

El astro nacido en Amsterdam, Holanda, el 25 de abril de 1947, murió de cáncer pulmonar este jueves 24 de marzo de 2016 en la ciudad de Barcelona, España, y en alguna ocasión reciente habría declarado, cuando luchaba denodadamente en contra de la enfermedad: todo hace indicar que el marcado esta a mi favor por 2-0, pero el juego no ha terminado y creo que ganaré.

Al final, la muerte lo derrotó, a los 69 años de edad, pero su recuerdo como futbolista perdurará por mucho tiempo.

Adiós a un grande del fútbol.

Ver reportaje completo en la sección deportiva de El Latino San Diego, edición 14.