ESCONDIDO, CA.- Este domingo 27 de marzo se cumplieron 13 años de que el joven latino Jesús Alberto Suárez del Solar, asignado al Batallón de Reconocimiento de la Primera División de la Marina, en la Operación “Libertad Iraquí”, falleció en circunstancias que aún no son claras.

En un primer momento, las autoridades militares informaron a sus padres y su esposa que había sufrido una herida en la cabeza del fuego enemigo. Luego dieron a la familia una segunda versión: que había pisado una mina terrestre iraquí durante el servicio de guardia en un campamento temporal.

El muchacho nativo de Tijuana, padre de un niño y ex estudiante graduado de Escondido Valley High School, fue reclutado en Camp Pendlenton, de donde sería comisionado a suelo iraquí.

Contra viento y marea, su padre, Fernando Suárez del Solar, ha encabezado un movimiento a favor de la paz y buscando generar conciencia acerca del doloroso costo que ha representado para muchas familias estadounidenses su reclutamiento militar y su asignación al campo de batalla en Oriente Medio.

Hace cuatro años

Hace cuatro años, el hombre, el ser humano, describía en su página de Facebook el costo tan alto que ha tenido la muerte de su hijo y su reacción ante la misma, como activista, en su intimidad como ser humano:

“Esa perdida ha sido tan grande para mí, ya que no solamente perdí a un hijo que amaba, sino que también perdí a una familia entera; se disolvió mi matrimonio; varios miembros de la familia dejaron de hablarme, así como supuestas amistades; la esposa de mi hijo me negó el derecho de ver a mi nieto”, escribió el líder de esta causa.

Pero el recuerdo de Jesús Alberto, al que llama “El Guerrero Azteca”, también le ha dado satisfacciones, dentro de sus no pocas tribulaciones padecidas en su admirable lucha, aunque muchas la encuentren debatible y controversial.

Compartió experiencia con Estudiantes en el Árbol de la Paz

Dos años después. El 28 de marzo del 2014, escribiría en la misma página:

“El día de hoy, al ir al Árbol de la paz, me encontré con varios jóvenes que me preguntaron si yo conocía al joven de la foto. Intencionalmente contesté que no, y les pregunté el por qué de su interés, y me contestaron algo que me impresionó y me llenó de mucha alegría al mismo tiempo: “es que gracias a él aprendimos que la educación es muy importante, somos estudiantes de San Pasqual High School, y no de los profesores siempre habla de él y de su papá, que se convirtió en un activista por la paz, y nos gustaría mucho poder conocerlo para saber más de la historia de nuestro héroe latino”.

El hombre de hoy

Hoy nos encontramos a un Fernando, padre, que ha cambiado mucho en sus conceptos respecto a quienes le dieron la espalda, pero no a sus ideales originales y quienes lo apoyan en su lucha, y que lo confirma al subir a su página el video de su marcha a la ciudad de San Francisco, efectuada en 2007.

Estas son sus palabras recién escritas y que describen al hombre y sus actuales sentimientos y filosofía:

“13 años de la partida de mi hijo Jess, y aún el dolor es lacerante en mi corazón, lo extraño y mucho, pero aprendí a vivir sin su presencia física y con su legado de amor y sacrificio que me dejó. Han sido largos estos 13 años, pero parece que fuera apenas hoy cuando me dan la nefasta noticia de su muerte en una guerra absurda,cobarde y criminal, pero he aprendido a perdonar, a sanar la herida con paz y esperanza en un futuro mejor para aquellos que hoy empiezan a vivir. Gracias hijo por haberme dado tanto amor”.