Irma Cota recibe este viernes el Premio a Toda una Vida de Servicio como reconocimiento literal a su dedicación por los más necesitados.

Pasó de cosechar hortalizas cerca de Calexico cuando era niña a dirigir ahora el sistema de los Servicios de Salud del Norte del Condado, una organización sin fines de lucro que sirve a decenas de miles de personas.

“Para mí el reconocimiento es un honor, especialmente porque se refiere al gran dirigente César Chávez”, platicó cota con El Latino.

A los 12 años Irma y su hermana ayudaban a su madre en las labores del campo. Ganaban muy poco y vivían humildemente en el Valle Imperial. Cuando Cota tenía 16 años su familia se quedó temporalmente sin trabajo, porque el “movimiento por la causa” que encabezaba Chávez había alcanzado la región donde estaban.

Por su dominio bilingüe, la adolecente fue invitada a traducir en una clínica de salud de los campesinos en Salinas, pero cuando regresó al Valle se dio cuenta de que ahí también había clínicas campesinas que necesitaban de sus servicios como traductora e intérprete.

Poco después Cota ingresó a la extensión de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU) en Calexico, donde estudió su carrera.

Como profesional, egresada universitaria, continuó su contacto con los trabajadores agrícolas y otras comunidades de bajos ingresos, y por distintos caminos profesionales fue que llegó al sistema de clínicas del norte del condado en 1997.

Bajo su dirección el sistema de Servicios de Salud del Norte del Condado alcanza ahora un territorio de unas 1,000 millas cuadradas donde viven por lo menos cerca de 65,000 pacientes, muchos de ellos latinos y de escasos recursos.

Para alcanzar ese crecimiento, el presupuesto de la red de servicios se multiplicó en los casi 20 años que Cota ha dirigido el sistema y ahora tiene un personal permanente de al menos 700 personas.

Pero cuando El Latino le preguntó sobre lo que es más importante, Cota no mencionó la expansión del proyecto, sino su sentido de servicio a los demás, especialmente a los necesitados en la región.

“César Chávez nos enseñó a transitar un camino de la no violencia, en el que tuviéramos como prioridades la salud y la educación”, explicó con palabras que habló despacio, como si saboreara haber seguido ese sendero desde niña.

Se nota que usted es una verdadera seguidora de César Chávez, se le comentó a la directora.

“Sí”, dijo con notable alegría, “de toda la vida”.

Eso es precisamente lo que le reconoce a Cota la Universidad Estatal de San Diego, (SDSU).