Los viejos aficionados recuerdan que les llamaban “Las Margaritas’, los rojinegros (por su color de huelga, en su uniforme) pero su verdadero nombre son los Zorros del Atlas.

Según las crónicas contadas por aficionados chivistas, “El Atlas nace cuando unos estudiantes fresas deciden organizar un equipo de fútbol para recordar sus partidos cuando jugaban en tiempos de estudios en Inglaterra”.

Pero al igual que existe una mítica rivalidad con Los Cremas del América, ésta no deja de ser una anecdota más en los clásicos del fútbol mexicano.

Lo que si es un hecho, que fuera de su memorable campeonato obtenido en el año de 1951, los zorros o margaritas, no tienen mucho de que presumir en su vitrina de trofeos.

Su rivalidad con Las Chivas

Su rivalidad con las populares Chivas ‘Rayadas’ del Guadalajara data de 1916, por lo que es considerado como el clásico del fútbol mexicano más antiguo.

Por eso el clásico jugado la tarde del domingo 17 de abril, hizo recordar viejos tiempos y despertó la pasión que siempre han tenido estos duelos deportivos.

Un impresionate gol y adiós

Un exceso de confianza, aunado a un tremendo resorteo de Jair Pereira dio a las Chivas su ansiado gol, en el último minute (91 de tiempo de compensación), un gol impresionante, por la distancia y ejecución de cabeza, luego de un tiro de equina.

El portero Óscar Ustari se estiró en el aire lo más que pudo y alcanzó a rozar el balón, pero éste se anido en la esquina, “donde las arañas tejen su nido”.

El flamante estadio Omnilife se convirtió de pronto en una gigantesca voz en el que los aficiondos de las Chivas celebraban el ansiado gol.

Para los Rojinegros del Atlas y sus leales aficionados la historia era muy diferente: habían sido humillados y enviados al frío sotano de la table de posiciones con sólo 9 puntos, se encuentran frente al fantasma del descenso y el inminente riesgo de ser enviados a la segunda division.

Una etapa más en la historia del Clásico Tapatío se escribió de nueva cuenta, pero llámanse Zorros,Margaritas o Rojinegros, el Atlas tiene que darle ya vuelta a la página. ¿No cree usted, amable lector?.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com