SAN DIEGO.- “¿Yo quiero preguntarle al público qué sentirían si se muriera su hijo de esa forma?”.

Cansada y decepcionada de reclamar por justicia, la cual no han llegado para ella y su familia a seis años de ocurrido la brutal muerte de Anastasio Hernández Rojas quien habla y toma el micrófono con decisión es María de la Luz Rojas, quien observa en espera de una respuesta a una pregunta espontánea, repetida en su mente hasta el hartazgo, sin resultados.

La madre mexicana ha aprendido en el camino de sufrimiento que le ha tocado vivir y sin ninguna duda que el caso de su hijo ‘ha sido cerrado’ y más de una decena de agentes fronterizos quienes participaron en el crimen, la noche del 28 de mayo del 2010, no fueron castigados. “Si el cometió un delito, que lo encarcelen, pero no tenían que haberlo matado”, dijo con profunda tristeza.

“un dolor muy grande”

“Yo le voy a responder, es un dolor muy grande; no hay palabras para describirlo y sólo uno sabe lo que se siente, pues al igual que usted, es un dolor que lo llevo todos los días”, le respondió Trinidad Ceceña, madre de Francisco Ceceña, otro inmigrante que falleció en la nochebuena de 2014, luego de recibir una descarga eléctrica al igual que Anastasio.

Ambas madres de familia acudieron la tarde del sábado 21 de mayo al encuentro comunitario efectuado en el salón de la iglesia católica Our Lady of Guadalupe Church (Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe), en Logan Heigths.

Los nombres de Valeria Munique Tachiquin Alvarado, José Gutiérrez, de Roberto Pérez Pérez, también se escucharon en la reunión de memoria a migrantes y personas que han sido víctimas del abuso policiaco.

Ahí, por vez primera se reunieron miembros de las comunidades afroamericanas y latinas que han sido víctimas de abuso, brutalidad, uso desmedido de fuerza e impunidad por agentes policiacos de diversas corporaciones en California y el país, en la expresión pública: Black and Brown Families Unite.

“Falta otra parte”

“Falta otra parte de nuestra comunidad que ha sufrido esta violencia y este dolor, los afroamericanos”, dijo al abrir Adriana Jasso, coordinadora de programas de Americans Friends Service Committee, San Diego.

Ejemplificó que apenas hacía dos días en un barrio de la ciudad de San Francisco, California, una mujer afroamericana, Jessica Williams, de 29 años fue asesinada por un agente policiaco. De acuerdo con las investigaciones, la mujer a quien vinculaban con el supuesto robo de un vehículo y tratar de escapar a los oficiales, no se encontraba armada.

“Trabajar en una misma dirección”

Esa falta de unidad y la urgencia de que los dos grupos étnicos trabajen en una misma dirección fue planteada por los líderes activistas Brandon Duncan y Dewayne Harvey.

Pero fue Jack Bryson, un activista latino cuyos hijos les tocó presenciar en la noche vieja del 2008, quien narró el crimen por parte de un agente de la policía de San Francisco Johannes Mehserle de su gran amigo de la infancia Oscar Grant.

Mehserle recibiría sólo una sentencia condenatoria de 14 años, al considerarse por el juez un “homicidio involuntario”, cuando Bryson afirmó que merecía una pena mínima de 26 años en prisión.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com