SAN DIEGO.- La viuda del mexicano Anastasio Hernández Rojas, María Puga, dijo a El Latino San Diego que mantendrá su esperanza de castigo a los responsables de la muerte de su esposo al cumplirse este martes seis años de que pereció pro una golpiza de agentes fronterizos.

El incidente fue en mayo del 2010, pero “sigue igual la herida, sigue igual el dolor, el coraje”, dijo la viuda, madre de cinco hijos estadunidenses huérfanos de padre por la muerte de Anastasio Hernández.

Al visitar la tumba de su esposo, la señora Puga opinó que el “carpetazo” que dio el año pasado el Departamento de Justicia al caso de su esposo es “definitivamente una injusticia”.

“Había videos, había testigos; había todo para que los culpables fueran castigados, y no fue así, no hubo justicia”, se lamentó.

La noche del 28 de mayo del 2010, Anastasio Hernández, quien había vivido 20 años como indocumentado en San Diego regresaba a través de la frontera después de haber sido deportado.

Fue detenido y llevado a un cuartel de la patrulla fronteriza, y poco después cuando iba a ser deportado nuevamente, una docena de agentes fronterizos de distintas agencias se le fue encima a golpes con puños y puntapiés, y le aplicaron repetidos castigos eléctricos.

El médico forense en el condado de San Diego determinó que la muerte de Anastasio Hernández fue un homicidio, más por las cinco descargas paralizantes de pistolas eléctricas que por los golpes.

Un joven testigo había grabado con su celular los gritos con que Anastasio Hernández gritaba al pedir socorro. Quizás por esa razón las autoridades llevaron a Hernández Rojas a un hospital, pero ya tenía muerte cerebral y el 31 de mayo desconectaron también las máquinas que lo mantenía con vida.

“Nosotros siempre hemos querido que los culpables vayan a la cárcel, pero yo sé que eso sería un milagro. Pero hay otras cosas que se pueden hacer para que otras familias no sufran lo que yo sufrí, mi dolor, que no vena como yo veo a mis hijos cómo sufren por su papá”, dijo Puga.

“Voy a continuar a pesar de que no hubo justicia” por parte de las autoridades federales, “algo va a cambiar y la muerte de mi esposo no va a quedar en vano; tiene que haber algún cambio”, comentó.

Todos ellos oficiales que participaron en la muerte de Anastasio Hernández continúan en sus empleos sin amonestaciones.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com