NATIONAL CITY.- Los miembros de la familia de Rodolfo F. Ragadlo se muestra orgullosa de su participación, sirviendo a Estados Unidos, como soldado en la Segunda Guerra Mundial, la de Corea y Vietnam.

Como todos los años desde su fallecimiento en octubre del 2011, acudieron al cementerio de Vista Memorial Park el lunes 30 de mayo para celebrar El Memorial Day, y acompañar, en memoria y oraciones, a su ser querido.

Sin embargo, Ragadlo es uno entre millones que lucharon por su país, y que en esa fecha tan significativa para los veteranos, levantaron su fusil e hicieron un estremecedor disparo al aire, que rompió la habitual quietud de la llamada, hace más de un siglo, la Colina del Silencio.

Y fue en esta colina, donde un gaitero hace resonar su instrumento musical que inundó el ambiente de una combinación de formalidad y alegría al mismo tiempo.

Después de que dos veteranos plegaran con notable esmero y amor la bandera de Estados Unidos, en una sincronizada búsqueda de las barras y las estrellas en ellas impresas, y escuchar bellamente entonado el himno nacional y Freedom is Coming, en voz de las integrantes del San Diego Women’s Chorus, el alcalde de National City, Ron Morrison, fue certero en su mensaje, la mayor parte improvisado:

Tras el inesperado y cobarde ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, Hawaii, el mundo cambió, dijo Morrison, ahí murieron 2,403 soldados, de ellos cientos eran de Arizona, Pensilvania, Tennessee y California.

Al costado izquierdo del alcalde de National City se encontraban sobrevivientes de aquel terrible suceso ocurrido y asentían con la cabeza las referendcias al suceso, al igual que el Capitán de la Naval de San Diego, John Curtis. “El costo ha sido muy grande y es el precio de la libertad de que ahora disfrutamos”, afirmó.

Durante el acto de recuerdo a los caídos en el campo de batalla, los congresistas Juan Vargas y Loreta Sánchez, respectivamente, tuvieron dos expresiones precisas: no debe olvidarse que este es un acto de honor y reverencia, y las lágrimas de madres que nunca lloran.

El reconocimiento otorgado a Manuel Cabada y Michael Silverman por su participación en la guerra de Vietnam, selló un día que quedará en la memoria de muchos asistentes, especialmente los sobrevivientes de Pearl Harbor, quienes se fueron con un grato recuerdo.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com