La Unión Americana de Libertades Civiles (Aclu) en San Diego busca a personas que hayan sido víctimas de uso excesivo de la fuerza en Barrio Logan durante una incursión nutrida de policías antimotines con vehículos blindados presuntamente para detener a manifestantes.

Esta es la versión de dirigentes comunitarios latinos de San Diego:

El día que Donald Trump vino al Centro de Convenciones, cuando el magnate ya se había marchado y todavía quedaban algunos manifestantes, decenas de oficiales de policía con equipo antimotines caminaron hacia los manifestantes sin dejar que se dispersaran hasta que llegaron a Barrio Logan y entonces efectuaron arrestos.

“Empujaron literalmente un pequeño grupo de manifestantes más de una milla, casi dos millas, hasta llegar a Barrio Logan, y entonces entraron con tanquetas y equipos a hacer arrestos con un claro uso excesivo de la fuerza”, declaró Christian Ramírez, residente de Barrio Logan y director de la Coalición de Comunidades Fronterizas.

La directora de la Aclu, Norma Chávez Thompson, explicó que tan solo a un manifestante lo detuvieron entre diez agentes fuertemente protegidos, para atarlo con correas plásticas de pies y manos.

“Más que un arresto, parece un acto de violencia oficial”, dijo Chávez Thompson. La Aclu reunirá denuncias y quejas para evaluar la posibilidad de presentar una demanda colectiva contras las autoridades.

El contingente de manifestantes contra Trump que partió de Barrio Logan que coordinó Unión del Barrio, fue uno de los que más llamaron la atención por el número de participantes y porque usaron banderas de muchos países latinoamericanos, en una macha que guiaban danzantes prehispánicos.

Kiki Ochoa, un dirigente de Unión del Barrio, dijo que el contingente ya había regresado a Barrio Logan, ya muchos se habían ido a sus casas, cuando a los coordinadores del fueron a avisar que una fuerza policiaca con tanquetas había ingresado al barrio y los agentes hacían arrestos.

Antes de la marcha Unión del Barrio había acordado con la policía que sería una manifestación pacífica de Barrio Logan al Centro de Convenciones y de regreso al barrio, y efectivamente ocurrió así, pero, de acuerdo con Ochoa, “para empezar los policías no tenían por qué empujar a los manifestantes que se habían quedado hasta el Barrio Logan”.

Christian Ramírez, por ejemplo, se encontraba en el parque a escasas dos cuadras con su esposa y su hijo pequeño. Platicaba con vecinos cuando recibió la noticia.

“Para nosotros se trató claramente de una provocación que lanzaron el alcalde Kevin Faulconer y la jefa de policía, Shelley Zimmerman”, dijo Ramírez, “gracia a la inteligencia de nuestros coordinadores evitamos responder a esa provocación”.

Sin embargo enfatizó que es una violación a acuerdos y a una tradición de más de 20 años en que Barrio Logan se ha caracterizado por luchas y defender los derechos civiles y humanos en San Diego.

Para Ricardo Fabela, de Alianza San Diego, el operativo contra Barrio Logan equivale a una “ley marcial”, porque hubo tanquetas blindadas y vehículos con oficiales antimotines y luces intermitentes que persiguieron a personas pacíficas por la calle.

En la vigilancia durante la visita de Trump participaron unos 600 oficiales de 18 corporaciones pero de acuerdo con los dirigentes que hablaron en la conferencia de prensa a Barrio Logan sólo ingresaron miembros de la policía de San Diego.

El alcalde Faulconer y la jefa Zimmerman no respondieron a lo inmediato. Horas antes ambos habían felicitado sin mencionar la incursión a Barrio Logan a los oficiales que participaron en el operativo de vigilancia durante la visita de Trump.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com