SAN YSIDRO, CA.- Familias de mexicanos que buscan refugio en Estados Unidos frente a la violencia, se encuentran estancadas y desesperadas, en un campamento imprevisto a unos metros de la garita de San Ysidro, en una espera prolongada e incluso amenazados por el crimen organizado desde su estado de origen.

Cualquier día bajo el rayo del sol y amparados bajo unas cobijas que cuelgan como tiendas de campaña, familias de Michoacán, Guerrero, Jalisco y Natarit aguardan días y noches en el mismo sitio a la espera de que las autoridades fronterizas estadunidenses accedan a entrevistarlos para exponer su situación.

Mientras tanto, la violencia de la que huyen los alcanza por teléfono hasta la frontera.

“Ya no queremos que nos tomen fotos, ni videos, porque así nos están ubicando (los grupos delictivos) y nos ponen en riesgo”, dijo un padre de familia de Michoacán que se encuentra en espera, con su esposa y tres hijos.

El hombre, de unos 35 años de edad, narró que hace unos días llegaron reporteros de una televisora que es filial en Tijuana de una empresa nacional y tomaron video de él y de su familia, para un reportaje.

“Ese mismo día me llamaron a mi celular desde Michoacán y me dijeron que me tenían ubicado por haber huido y que se las iba a pagar”, explicó el hombre a distancia prudente para que no le escuchara su familia bajo la cobija que sirve de refugio.

Según dos padres de familia, los delincuentes de Michoacán no tendrían que viajar desde ese estado a imponer represalias, pues “tienen gente en todas partes y aquí no es excepción”. Los delincuentes organizados “ya saben que venimos huyendo de varios estados a este mismo lugar”, explicó el padre de familia.

Temerosos y con sus familias cansadas permanecen bajo un intenso rayo del sol.

Dicen que su desesperación aumenta al ver que las autoridades estadunidenses y los refugios en la ciudad atienden prioritariamente a hombres y mujeres solos, sin familia que son de otros países pero no mexicanos.

Mientras las mismas familias de mexicanos han estado a la espera, las autoridades estadunidenses han estado entrevistando inmigrantes de diversos países como e Guatemala, El Salvador, Honduras, Cuba, Haití, Venezuela, Brasil, Alemania, Rusia, así como varias naciones del contknmente africano, todos huyendo de la violencia y persecución.

Otro padre de familia, también de Michoacán, dijo que mientras su familia espera bajo las especies de carpas construidas con cobijas, necesitan de mucha ayuda del público y no siempre la encuentran.

“Conmigo vienen mi esposa y mis tres niños, porque ni modo que los deje allá. Tienen hambre, y cuando empieza a arreciar el calor tenemos que ir hasta el supermercado (a unos tres kilómetros) a comprar agua embotellada”, explicó.

Cada menor toma unas dos botellas diarias de agua, y algunos alimentos, por el único servicio higiénico en la zona les cobra 5 pesos, cada vez que entran al lugar.

“O sea que mientras nos atienden en nuestra petición de refugio, pasamos un tiempo difícil en todos los sentidos, y nos preocupa mucho que pueda haber represalias contra nosotros”, comentó el segundo padre de familia.

Algunos refugios como el Ejército de Salvación, La Casa del Migrante y la Casa de la Madre Asunta para mujeres y familias confimaron que se encuentran saturados.

Esta semana las familias de refugiados mexicanos se libraban del intenso sol bajo sus cobijas sin poder ir a lugares más frescos,como alguna arboleda cercana, porque entonces perderían su lugar en la fila de espera.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com