Una colombiana que declaró su amor por Donald Trump y fue la primera latina en apoyar públicamente al magnate fue deportada este domingo.

Una joven hija de mexicanos y cuyo padre regiomontano puede ser deportado es criticada en Texas por ser voluntaria para la campaña de Trump en un condado fronterizo donde al menos nueve de cada diez residentes son latinos, casi todos de origen mexicano.

En Arizona una inmigrante mexicana también enfrenta críticas por haber acudido a un evento de Trump y pasar al estrado a que el magnate le diera un beso. A su restaurante de comida mexicana en Tucson ahora sólo llegan clientes anglosajones.

Son apenas tres de los escasos latinos que han expresado su apoyo a Trump y se enfrentan al disgusto de la comunidad.

La colombiana Encanto destacó como la primera latina que declaró públicamente no sólo su apoyo, sino su amor a Trump cuando subió al estrado en octubre pasado.

Trump con tono de condescendencia divertida le preguntaba si él le había pagado algo para que lo apoyara. “No, no; lo amamos, señor Trump”, respondía Encanto.

Días después la mujer denunciaba con cordura en Twitter que Facebook le había cerrado dos cuentas personales luego de declarar su amor por Trump.

Ese fue solo el inicio de sus problemas, Más recientemente se descubrió que la identificación de residencial legal que portaba Encanto era falsa, fue detenida y puesta en proceso de reportación. De acuerdo con el portal Actualidad Panamericana la colombiana y viajaba este domingo deportada a Colombia.

En el condado de Hidalgo, en la frontera con Reynosa, Miriam Cepeda, de 24 años de edad e hija de mexicanos, enfrenta críticas y distanciamiento de la comunidad latina –el 90 por ciento en esa región– por ser la única voluntaria latina en la campaña de Donald Trump.

Cepeda habló recientemente con la cadena CNN pero poco después la prensa en Dallas descubrió que su padre, José Luis Cepeda, fue encontrado culpable de participar en el asesinato de un abogado de un cabecilla del cartel del Golfo.

El homicida está a la espera de que se le dicte sentencia y Miriam Cepeda asegura que aunque la procuraduría demostró la culpabilidad de su padre, el homicida sería “víctima de los carteles”, y que si fuera deportado quedaría libre en México.

Algunos latinos a quienes se les ha preguntado en Texas sobre ese caso respondieron que lo más probable es que Miriam Cepeda no tenga idea ni de lo que hizo su padre no de lo que significa Donald Trump para los latinos.

“Por querer hacerse famosa, va a hundir más a su padre, que es la justificación ideal de todas las tonterías de las que nos acusa Trump”, dijo una residente del condado Hidalgo a condición de anonimato.

Mientras tanto la mexicana Bety Rivas confirmó que desde que en marzo pasado subió al estrado con su pancarta a apoyar a Trump, a su restaurante en Arizona sólo se llegan clientes anglosajones simpatizantes del magnate pero son cada vez menos.

Poco después de que participara en un acto de Trump, Rivas recibió críticas de la comunidad y Donald Trump declaró que la mujer merecía el apoyo de sus seguidores.

El siguiente fin de semana el pequeño restaurante en Tucson parecía casi lleno en fotografías que publicó la prensa al cubrir la solidaridad de los seguidores del magnate.

Pero después de ese fin de semana de fotos la clientela ha mermado gradualmente, y ya nadie ha vuelto a entrevistar s Rivas.