Con uniforme de gala, el soldado de la 82 brigada helitransportada Héctor Barajas derramó lágrimas al preparar en Tijuana a su pelotón de soldados deportados para tratar de cruzar la frontera a San Diego en busca de asistencia médica.

“Hemos peleado en otros frentes, pero ahora esta es nuestra batalla más importante”, dijo el militar al aguantar el llanto, “aquí vamos, de regreso a casa”.

El pelotón lo integraron nueve militares y dos civiles. Otros dos soldados, de El Salvador y Panamá, no lograron llegar a tiempo por retrasos para conseguir sus visas para ingresar a México.

El pastor que cada domingo ofrece ceremonia religiosa desde California a través de la barda fronteriza, John Fanestil, dijo que el grupo decidió hacer lo correcto y justo, pero el resultado estaba en Manos de Dios.

El pastor otorgó su bendición fuera del “bunker”, el refugio de Barajas fundó para ayudar al menos temporalmente a cada soldado deportado a México por Tijuana. El pelotón llevó a cabo enseguida una ceremonia de enseña y doble de la bandera estadounidense. Un momento después en vehículos en caravana y con familiares y simpatizantes se dirigieron a “la línea”.

Quienes no vestían uniforme, llevaban al menos una camiseta negra con la leyenda de Veteranos Deportados, Devuélvanlos a casa.

La abogada Jennie Pasquarella, de la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU), la organización que apoyó a los soldados para regresar a Estados Unidos, recordó a los militares en el grupo que fueron ellos, los soldados, quienes han conseguido que las autoridades les escuchen.

Ahora, explicó la abogada, hay iniciativas de leyes de congresistas como Raúl Grijalva de Arizona y Juan Vargas de California que piden que Los soldados deportados, independientemente de la falta que hayan cometido, puedan regresar a Estados Unidos en busca de asistencia médica que necesitan.

Nueve militares deportados a México han muerto, tres de ellos en Tijuana.

Héctor Barajas dijo que es una gran contradicción que el Departamento de Veteranos les sigue enviando a su dirección en Tijuana citas médicas e invitaciones para análisis.

Barajas necesita asistencia médica porque cayó una vez mal el lanzarse en paracaídas y gradualmente ha sufrido distrofia de tobillos, rodillas, espalda; tiene diabetes, alta presión.

Otro caso dramático es del exmilitar Mauricio Romo, quien en Tijuana se ha tratado de suicidar tres veces. Y otro más es de Enrique Salas García, quien peleó en la guerra del Golfo y sufre un fuerte estrés postraumático

“No queremos esperar que nos otorguen visa humanitaria para tener servicios médicos cuando ya no tenemos remedio, queremos que nos vean ahora”, dijo Barajas.

Al filo de las 2 de la tarde, los soldados marcharon a la garita más transitada entre México y Estados Unidos, San Ysdiro.

Cuando llegaron a la frontera, la directora de la garita, Sally Carrillo, y varios oficiales ya les esperaban. Cada uno de los militares pasaba acompañado de otro soldado nacional estadunidense que le acompañaba con su respectivo expediente de documentos para solicitar visa humanitaria.

Ya que habían pasado los soldados, los oficiales dijeron a los dos civiles que ellos podrían solicitar su ingreso más tarde, pero ya no les dejaron ingresar. Por un momento en la frontera se mezclaron los uniformes de los militares y los de los oficiales fronterizos. Algunos agentes trataban de hacer entender a decenas de reporteros que tenían que permanecer detrás de una franja amarilla en el piso que demarca la frontera.

Barajas pasó a Estados Unidos con su uniforme de gala, sus medallas, el birrete guinda de los helitransportados, le siguió su pelotón.

Iban todos esperanzados, a presentar sus expedientes médicos y dispuestos a responder en la garita largas entrevistas de oficiales fronterizos, en cuyas manos quedaron anoche sus casos.

Al final de la jornada, las autoridades en la garita confirmaron a los nueve militares que habían recibido sus expedientes médicos y legales. A partir de esta semana comenzarán a llamarles uno por uno para revisar sus casos y decidir si les permiten ingresar a Estados Unidos.

Barajas por su parte tiene cita para solicitar la ciudadanía estadunidense en unos días.

Manuel Ocaño