James Huberty, de 41 años, salía de su departamento marcado con el número 9, cuando su esposa, Etna, le preguntó a dónde iba. “A cazar humanos” le respondió. Tomó un fusil Uzi automático, un Brawning de alto poder y un Winchester, cruzó San Ysidro Boulevard a un restaurante de comida rápida a menos de 150 pies de su vivienda y comenzó a disparar a discreción.

Durante 77 minutos Huberty mató e hirió a comensales, en su mayoría visitantes de Tijuana, hasta que Jerry Sanders, al frente del Equipo de Armas y Tácticas Especiales (Swat) de la policía de San Diego logró someter a Huberty.

Hubo 22 muertos incluido el atacante; otras 18 personas quedaron heridas. Jerry Sanders, luego de esa masacre, la mayor en la historia del condado de San Diego, el 18 de julio de 1984, ascendió hasta la jefatura de policía y luego ganó en elecciones la alcaldía de San Diego.

Hoy Sanders dirige la Cámara de Comercio y dice que no pasa un solo día en su vida en que no piense en ese atentado.

Eso dijo a Charlie Minn, el cineasta, quien ahora investiga para elaborar el documental “77 minutos” que será presentado en cines en septiembre próximo para contar por primera vez con pormenores “la masacre del McDonald’s de San Ysidro”, como se conoce desde entonces.

Minn ya tiene un cartel y ha hecho una presentación del tráiler del documental, pero todavía localiza y entrevista a sobrevivientes. Eso pasa, dijo, cuando han pasado 32 años de esos hechos, muchas personas han muerto, otros están desaparecidos, per los que quedan ayudan a formar la historia como un rompecabezas.

Faltan semanas para el estreno de la cinta y mientras tanto el Colegio Comunitario Southwestern College de Chula Vista revistió con flores el monumento que sus estudiantes hicieron en el lugar donde fue demolido aquel McDonald’s.

Guadalupe Corona, la directora de Diversidad e Inclusión en el colegio, dijo a El Latino que el Southwestern adquirió el terreno y construyó ahí un plantel de extensión, el más cercano a la frontera. Ahí en la parte frontal se conserva una placa que recuerda la masacre, y es donde los alumnos colocan arreglos de flores amarillas para recordar a los caídos.

Para el colegio, se trata de una tragedia binacional porque la mayoría de las víctimas venían de Baja California, entre empleados y clientes, de acuerdo con Corona.

Minn, a cargo del documental, dijo que la entrevista que hizo a Sanders ha sido la más honesta y profunda que haya hecho en su vida.

El cineasta preguntó al ex líder del Swat que si tuviera oportunidad de volver a esa operación para someter a Huberty, qué habría hecho distinto.

La respuesta estará en septiembre en cines.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com