La señora Judy Lane es indocumentada, aunque su esposo es ciudadano estadounidense y es madre de dos ciudadanos más, y este mes “podría por fin terminar ese miedo que una siempre tiene de que por alguna razón termine deportada, separada de la familia”.

Judy se refiere a la entrada en vigor este 29 de agosto de un proceso de perdón para muchos familiares inmediatos de ciudadanos estadounidense y residentes legales.

Esto es lo que el proceso de perdón va a hacer: permitirá que los indocumentados que podrían tardar muchos años para obtener residencia legal puedan salir del país, tener su entrevista en un consulado estadounidense y regresar ya con esa visa a que sus cónyuges o familiares les pidan residencia legal permanente, explicó a El Latino el abogado John Smith, de Jacobs y Schlesinger.

En términos técnicos, más que iniciar una ley de perdón se reduce una ley de castigo, explicó el abogado.

El proceso de perdón ampara se llama técnicamente Exención Provisional por Presencia Ilegal 601-A, es un formulario del Servicio Estadounidense de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).

Beneficia a cónyuges, hijos solteros, padres indocumentados y hermanos indocumentados de ciudadanos estadunidenses pero también de residentes legales en el país. Estos migrantes podrían tardar muchos años –se sabe de casos de 14 y 17 años—para conseguir la residencia legal, pero con la entrevista consular y su regreso con visa la país el trámite se acelera notablemente.

“No se conoce un número de las personas que pueden beneficiarse con el perdón 601-A en el condado de San Diego, pero sí se trata de un número muy importante de personas que han vivido aquí como indocumentados”, explicó el abogado Smith.

Según el censo más confiable, en el condado de San Diego puede haber hasta 250 mil indocumentados, esto se traduce en una de cada doce personas que residen aquí.

Judy Lane, inmigrante mexicana casada desde hace siete años, ya se prepara para solicitar el perdón 601-A con notable emoción, porque le puede dar un cambio a su vida:

“Todos estos años no me he atrevido ni siquiera a ir a Los Ángeles, por miedo a que algo imprevisto pueda ocurrir y termine deportada a México; ahora ya no tendría temor, podría ocuparme más pro a educación de los niños, hacer lo que fuera necesario sin miedo y sobre todo trabajar para ayudar a la familia”, comentó.

El abogado Smith advirtió que puede haber limitantes a algunos indocumentados que solicitaran el perdón 601-A, si fueron deportados y se les volvió a detener en Estados Unidos, o si se descubrió que usaron documentos falsos o ajenos al realizar trámites oficiales.

“Pero la buenas noticias”, comentó Smith, “son que el USCIS informará a quienes pueden salir a tener entrevista consular lo que pueden esperar: si una persona tiene el perdón s ele informará la fecha y hora de su cita consular, y si no puede tener le perdón se le informará antes de que salga del país” y así no tendrá que salir y quedarse en el extranjero.