Al cumplirse 4 años de entrar en vigor el programa de Acción Diferida que ordenara el presidente Barack Obama para apoyar a jóvenes para quienes Estados Unidos es su país y el único que conocen, Alondra García recordó cómo fue su proceso, un ejemplo que podría servir a otros.

El presidente Obama había ordenado que los jóvenes que llegaron indocumentados al país al acompañar a sus padres cuando eran niños, que crecieron en Estados Unidos y por lo general estudiaron en el país, tendrían permiso para permanecer y trabajar mientras se les presentaba la posibilidad de regularizar su condición migratoria.

Para decenas de miles de jóvenes, la posibilidad que ofreció el mandatario era literalmente un sueño –desde antes ya se llamaban soñadores—y sólo tenían que hacer los trámites, poner de su parte, para hacerlo realidad.

Alondra entonces, a fines del 2012, estudiaba y trabajaba, pero ganaba muy poco y realmente se le dificultaba pagar la tarifa que exigía el trámite, eran 465 dólares, y eso sin recurrir a servicios de abogados.

“Cuando sentí que ya estaba lista para aplicar para DACA no sabía por dónde empezar, ni qué evidencias tenía que presentar o cómo reunirlas”, recuerda Alondra, joven inmigrante mexicana.

Estaba dispuesta a dejar de estudiar un semestre para usar el dinero de su colegiatura en el trámite de DACA, cuando por suerte encontró un grupo de abogados que ayudaba a la comunidad con orientación y con los trámites, e inclusive con esa organización el proceso salía más barato, en 350 dólares.

La mamá y el novio de Alondra la apoyaron para que ni tuviera que dejar de estudiar y a principios del 2013 Alondra ya era una joven soñadora beneficiada con DACA.

Platicó que siempre había sentido como un peso por su situación migratoria, así que cuando puso sus documentos en el correo, dirigidos a las autoridades de migración, sintió un verdadero alivio que le permitió dejar atrás esas preocupaciones y ocuparse del futuro,

Alondra es parte del alto índice de mexicanos que se han acogido a DACA en los últimos cuatro años.

De acuerdo con Alianza San Diego, más de ocho de cada diez mexicanos que podían acogerse a la Acción Diferida ya lo han hecho, el 82 por ciento; falta un 18 por ciento, pero algunas organizaciones, entre ellas algunas en San Diego, desarrollan esfuerzos constantes por elevar esos índices. A los mexicanos siguen los coreanos con el 80 por ciento, y luego los filipinos con el 77 por cierto.

Alianza San Diego informó que al cumplirse esta semana cuatro años la Acción Diferida, mantendrá sus esfuerzos con las comunidades más interesadas, pero ahora se enfocará con mayor énfasis en ayudar a jóvenes inmigrantes del Pacífico Asiático, pues son el grupo con menos jóvenes acogidos a CADA.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com