BRASILIA.- Con 61 votos a favor y 20 en contra, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue destituida por el congreso de su país, luego de acusaciones de que habría incurrido en prácticas de corrupción.

El proceso de juicio político en contra de la ex mandataria, el primero en la historia de ese país, lo determinó el pleno del Senado tras dos rondas de votación, la primera referente a la destitución de Rouseff, y la segunda acerca de la habilitación para tener un cargo político durante un periodo mínimo de 8 años.

Como antecedente vale decir que una de las pocas mujeres que han llegado a la máxima silla del país fue suspendida en sus funciones el 12 de mayo de este año luego de que la Cámara de Senadores de Brasil decidió juzgarla por presunta “manipulación de las cuentas públicas en 20145 (año de su reelección) y a comienzos del 2015.

El proceso para su destitución se abrió en diciembre del año pasado, y tras ser revisado por los miembros de las cámaras de diputados y senadores, y presentar las evidencias o pruebas del supuesto abuso por parte de la ahora ex mandataria carioca, se acudió a los testimonios públicos, los cuales fueron recogidos por una Comisión Especial del Senado.

Sin más preámbulo, hoy la ex gobernante fue hallada culpable y destituida de su cargo, siendo el primer caso similar ocurrido en la historia política y social de la República de Brasil.

A la renuncia obligada de Dilma Roussef asume como presidente interino Michael Termer, mientras se convoca a elecciones para la selección del sustituto de la ex presidenta.

El Premio Nóbel de la Paz e investigador argentino, Andrés Pérez Esquivel, consideró que la acción tomada por la legislatura brasileña confirma que se trata de un “golpe blando”, queriendo decir que los llamados golpes de estado ya no tienen que ser por la fuerza.

Pérez Esquivel, un destacado defensor de los derechos humanos y la libre autodeterminación de los pueblos, recibió el Premio Nóbel de la Paz en 1980, por “su compromiso con la defensa de la Democracia y los Derechos Humanos por medios no violentos, frente a las dictaduras militares de América Latina.