WASHINGTON, D.C.- En sólo cinco años la administración Obama deportó a 2.4 millones de inmigrantes indocumentados, incluido un récord de 435,000 en 2013, de acuerdo con recientes datos liberados por Pew Research Center

El centro de investigación especializado en estudios de migración afirmó que el gobierno de Obama deportó a 414, 481 inmigrantes no autorizados en el 2014, lo que representó una reducción de alrededor de 20,000, o el 5%, respecto al 2013.

Indica que estas cifras recién liberadas por el Departamento de Seguridad Nacional, consideran el período que va del 2009 al 2014.

Asimismo, sostiene que “la disminución global es impulsada por un descenso significativo en las deportaciones de inmigrantes con una condena penal, cuya cifra fue de 199,000 en 2013 a 168,000 en 2014, una reducción de 31 mil inmigrantes.

Caen deportaciones en 16%

Ello significó una caída de 16%, la primera disminución desde 1981, cuando se iniciaron los registros de los inmigrantes que enfrentan a deportación por condenas penales, afirma Pew Research Center.

E interpreta: “Parte de esta disminución puede atribuirse a una mayor tendencia en los últimos a deportar a criminales convictos por crímenes mayores, así como un aumento en el año 2014, en el número de agencias legales estatales y locales, que no aceptan las solicitudes de las autoridades de inmigración para deportar a personas que se encuentran en prisiones estatales, de los condados y/o locales”.

¿Cambio de escenario?

Y luego pasa a un punto controversial relacionado con el actual candidato presidencial republicano: “La política de inmigración ha sido un problema en la vanguardia de la campaña presidencial de 2016, con el candidato republicano Donald Trump, por lo que es un punto central de la campaña”.

Destaca que “el se ha comprometido a deportar a todos los 11.3 millones de inmigrantes no autorizados que se estima residen en los Estados Unidos, pero recientemente pareciera ‘suavizar’ su postura”.

Aunque Pew Research Center anticipó que Trump tenía previsto emitir un discurso el pasado 31 de agosto en los que “plantearía sus propuestas acerca de cómo manejar la inmigración ilegal”, su inesperada y controvertida visita ( a invitación del presidente Enrique Peña Nieto) a la Ciudad de México, precisamente ese día, cambió el escenario.

Alud de críticas y controversia

“Creo en el diálogo para proteger a los mexicanos donde quiera que estén”, dijo el mandatario del país azteca, al hacer la invitación que le ha valido un alud de críticas a través de las redes sociales y que de acuerdo con diversos medios, le obligó a ofrecer una explicación de por qué lo hizo al presidente estadounidense, Barack Obama.

Otro hecho resultante de la controversia que resultó la reciente visita de Trump a México fue la contundente negativa de la candidata demócrata Hillary Clinton de visitar la nación azteca y del candidato republicano de que el presidente Peña Nieto “violó las reglas del juego”, al hacer mención del tema del muro que proyectaría construir el magnate.

Trump habría declarado a la cadena de noticias ABC News, que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto violó “algunas reglas del juego” al admitir que ambos hablaron de quién pagaría por el muro.

Pero por si le faltaran cerezas al pastel, el galadornado cineasta mexicano Alejandro González Iñarritu calificó la reunión como “un acto de traicción para los mexicanos”.