Los demócratas se perfilan para conservar la supermayoría en California en las elecciones de noviembre. La bancada demócrata en la legislatura sólo necesita ganar dos escaños adicionales en la asamblea o cámara baja y uno más en el senado estatal para tener el 66 por ciento de los votos en las dos cámaras.

El protocolo legislativo dice que, para aprobar iniciativas, deben contar con el 66 por ciento de los votos.n esos tres escaños, la supermayoría estaría en todos los niveles del gobierno estatal, pues ya son demócratas el gobernador, el vicegobernador, los secretarios de todas las dependencias estatales, y aparte las mayorías en la legislatura. El mayor obstáculo para que los demócratas consigan esos tres escaños es que varios aspirante republicanos aventajan notablemente en fondos de campaña. En el 2018 se define en elección nuevamente la gubernatura, y desde ahora el actual vicegobernador, Gavin Newsom, se adelanta como candidato.

En mayo pasado el tesorero estatal, John Chiang, también anunció su candidatura a gobernador, pero es igualmente demócrata. Del lado de los republicanos las aspiraciones a gobernador siguen desiertas. Adicionalmente son dos demócratas quienes disputan el puesto que dejará libre la senadora federal Barbara Boxer.

El procedimiento electoral de California es que las primarias las ganan los dos aspirantes con mayor votación, si ninguno de ellos consigue más del 50 por ciento de los votos.

En este caso, el mayor porcentaje de votos sin conseguir el 50 por ciento lo tienen la procuradora estatal, Kamala Harris, y la congresista federal Loreta Sánchez, ambas demócratas.

En San Diego, destaca la del congresista Darrell Issa, quien no sólo apoyó abiertamente a Marco Rubio para candidato presidencial, sino que además ahora, según encuestas, el demócrata Doug Applegate casi lo empata en simpatías.

Issa cuenta ahora con 45 por ciento de los votos, y el coronel retirado de la marina Applegate tiene 42 por ciento , a escasos dos meses de la elección.

Manuel Ocaño

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