Una pareja de pandilleros de Los Ángeles que fue detenida cuando cruzaba la frontera a Tijuana con el cadáver de una niña de cuatro años en una bolsa de equipaje enfrenta cadena perpetua por haber torturado a la menor hasta morir para forzar en prostitución a la madre de la niña, confirmaron autoridades estatales.

John Lewis Hartley de 39 años y Mercy Becerra de 43 cruzaban a pie por la garita mexicana de El Chaparral y cuando inspectores aduanales mexicanos pasaron la bolsa de equipaje por revisión electrónica, descubrieron el cuerpo de la menor.

Los dos estadunidenses intentaron escapar. Efectivos del ejército impidieron a Hartley salir de la garita. Becerra alcanzó a salir pero apenas estuvo en la calle la detuvo la policía municipal. Ambos fueron devueltos a California el mismo 9 de agosto.

Harley tiene tatuado en tamaño de su mejilla derecha el número 1 y en la izquierda el 8, de modo que visto de frente se identifica como miembro de la pandilla de la Calle 18, una corporación delictiva trasnacional de unos 30 mil miembros que es rival de la Mara Salvatrucha o S13 en Los Ángeles. Para no dejar duda, el acusado tiene también tatuado el número 18 en la garganta.

Becerra también lleva en la frente y el cuerpo tatuajes que la ligan con ese grupo.

El médico forense de San Diego determinó que la menor, identificada como Angelina W, había perecido en Los Ángeles, y que posteriormente trataron de llevar el cuerpo a México. La niña pereció ahogada y tenía claros síntomas de desnutrición y de deshidratación.

Los detenidos fueron trasladados a Los Ángeles donde continuó la investigación. Las autoridades ahí descubrieron que los acusados cometieron homicidio, tortura y agresiones y tráfico humano.

La subprocuradora Lisa Coen, del distrito en Los Ángeles, informó que la pareja traficó a la madre de la menor desde noviembre del 2012. Cuando la mujer explotada, identificada como Amanda Z, tuvo a la niña, la pareja de pandilleros se la quitó para seguirla forzando a prostituirse.

La menor pereció alrededor del mismo 9 de agosto en que los homicidas intentaron llevar el cuerpo a través de la frontera. Las torturas, de acuerdo con las autoridades, las aplicaron con mayor rigor aproximadamente desde el primero de enero y hasta el 9 de agosto.

Un activista de derechos humanos que ayuda a mujeres obligadas a prostituirse, Jim Carson, dijo que a su parecer la pareja abusó de la niña o la vendió para que otros abusaran de ella como forma de tortura a la menor y de torturar psicológicamente a Amanda Z, que supiera lo que podría pasar si intentaba escapar o se revelara.

“Si yo fuera esa madre y en el cuarto de hotel de enseguida o cerca de ahí tienen a mi hija de dos años najo esa amenaza, yo no me iría”, dijo Carson.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com