Mantener los óvulos jóvenes durante el mayor tiempo posible es vital para que la mujer pueda conseguir ser madre, pero la reproducción es cosa dos y la fertilidad masculina se ve afectada por factores ambientales y de estilo de vida, a los que hay que añadir la dieta. Las dietas saludables y equilibradas tienen un efecto positivo sobre la fertilidad. En este sentido, distintos estudios sugieren que el déficit de ciertos nutrientes puede afectar a la capacidad reproductiva.

Según datos de la Clínica Ginefiv, centro de reproducción asistida ubicado en la capital de España, el 70% de las mujeres en edad reproductiva no se alimentan correctamente. Dicha clínica ha puesto en marcha la campaña “Recetas para ser madre”, que consta de una serie de consejos para ayudar a las mujeres a mantener sus óvulos jóvenes durante el mayor tiempo posible.

Así, los especialistas de Ginefiv recomiendan aumentar el consumo de hierro, un mineral presente en alimentos como el pan o las especias. También aconsejar consumir Omega 3 al menos tres veces a la semana. Estos ácidos grasos esenciales se encuentran, principalmente, en el pescado azul. Del mismo modo, afirman que el zinc, que se halla en alimentos como las ostras, el cordero o los mariscos, es un mineral muy importante para nuestro organismo y nuestra fertilidad. De hecho, las mujeres embarazadas con niveles muy bajos de zinc podrían tener un riesgo más elevado de abortos, embarazos extensos y partos prolongados.

Otra de sus indicaciones es evitar la cafeína. Varias investigaciones muestran una correlación entre el consumo elevado de cafeína y las dificultades para lograr el embarazo. También aconsejan tomar a diario alimentos que actúen como antioxidantes, como las bayas, el brócoli o los frutos secos. De igual manera, los especialistas de la Clínica Tambre, una clínica de reproducción asistida y fertilidad, indican que una dieta rica en antioxidantes puede favorecer la fertilidad al mejorar la respuesta ovárica.

El exceso de radicales libres y el defecto de antioxidantes, el llamado estrés oxidativo, da lugar a que mujeres jóvenes puedan tener ovarios envejecidos que no funcionen de manera correcta y que produzcan una cantidad insuficiente de ovocitos de buena calidad, asegura Jesús Tresguerres, catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de la Unidad de Calidad de Vida de la ClÌnica Tambre.

El experto subraya que un primer abordaje de las personas que se someten a un tratamiento de fertilidad debe ser la modificación de la dieta, ya que nos encontramos con que muchas han abandonado el consumo de vegetales. En este sentido, es necesario recordar que los principales antioxidantes naturales proceden de las frutas y las verduras. Entre los vegetales, el doctor Tresguerres hace hincapié en las propiedades del tomate. Posee una sustancia muy efectiva llamada licopeno que, en combinación con el aceite, tiene una mayor actividad contra el estrés oxidativo, por lo que incluso el tomate frito es recomendable, afirma. Además, el facultativo señala que los carotenoides, que son colorantes naturales presentes en la zanahoria, los cítricos, las espinacas o el maíz, son capaces de neutralizar algunos de los radicales libres más agresivos.

Fertilidad Masculina

La reproducción es cosa dos y la fertilidad masculina también se ve afectada por los factores ambientales y el estilo de vida. Los espermatozoides pueden estar dañados a causa del estrés oxidativo. Por ello, también es recomendable que los hombres sigan una dieta rica en antioxidantes para asegurar una buena calidad de esperma, indica el doctor Tresguerres. Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad, el factor masculino, que agrupa a un variado conjunto de alteraciones seminales, está presente en aproximadamente entre el 25% y el 30% de las parejas como causa principal de esterilidad.

En lo relativo a la fertilidad del varón, investigadores del Hospital Clínico Universitario de Valladolid (centro de España) han llevado a cabo un trabajo que relaciona el consumo de minerales con la calidad seminal y concluye que es necesario tener una dieta equilibrada.

La investigación analizó la calidad de la dieta, comparando la ingesta real de oligoelementos con la calidad seminal. En palabras de Juana María Molina, investigadora principal y embrióloga senior, una dieta desequilibrada puede deberse tanto al déficit como al exceso de alimentos, lo que se traduce en una ingesta inadecuada de oligoelementos.

Según recoge la guía sobre estilo de vida y fertilidad de la Sociedad Española de Fertilidad, la alimentación es uno de los factores implicados en el proceso de la reproducción. También hay otros como el estrés, el sobrepeso, la falta de ejercicio fÌsico y los hábitos tóxicos, cuya influencia en los problemas de fertilidad puede llegar a ser importante, sobre todo cuando actúan de forma combinada.

EFE

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