Es muy contagiosa, afecta sobre todo a los más pequeños y puede dejar secuelas de por vida. Pero, gracias a las campañas de vacunación, el número de casos de poliomelitis se ha reducido en más del 99% en los últimos 28 años. El fin de la polio está más cerca. Esta patología está originada por un virus que invade el sistema nervioso y que puede causar parálisis en cuestión de horas. El virus penetra en el organismo por la boca y transportado en agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada. Después, se multiplica en el intestino y se excreta con las heces, a través de las cuales se puede transmitir a otras personas, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los síntomas iniciales son fiebre, cansancio, cefalea, vómitos, rigidez del cuello y dolores en los miembros. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible (generalmente de las piernas), y entre el 5% y el 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios, detalla esta entidad.

La OMS señala que aunque la poliomielitis es un recuerdo remoto en la mayor parte del mundo, persiste en algunos lugares y afecta sobre todo a los menores de 5 años. “Ahora mismo hay dos países endémicos que son Paquistán y Afganistán”, indica Blanca Carazo, responsable de Programas Internacionales de UNICEF Comité Español.

DESDE 1988 SE VE POSIBLE

No obstante, los esfuerzos coordinados en la lucha contra esta enfermedad están dando sus frutos. En 1988 se estableció la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis, liderada por la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

“Los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99% desde 1988, cuando se calculaba que había 350.000 casos en más de 125 países endémicos, en comparación con los 74 notificados en 2015”, expone la OMS.

En este sentido, Blanca Carazo afirma que la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis ha permitido la expansiÛn de la vacunación, que es lo que ha llevado a esta reducción de los casos. “Intentamos que la vacuna contra la polio se incorpore a los calendarios de vacunación de los sistemas de salud existentes en cada país y que los niños que tienen acceso a centros de salud reciban la vacunación de forma rutinaria all. Además, hay campañas excepcionales que buscan llegar a pequeños que viven en zonas más aisladas y que no pueden acceder a los centros de salud”, detalla Carazo.

En este sentido, la experta hace hincapié en la importancia que tiene el papel de los voluntarios.

“Para poder llegar a un número muy amplio de niños se requiere un despliegue muy grande y, en algunos países, los sistemas de salud no tienen la estructura necesaria en las zonas más aisladas. Por ello, el que esta iniciativa contra la polio haya apostado por formar a voluntarios y agentes de salud de las propias comunidades ha ayudado mucho”, reitera.

Carazo explica que las campañas de vacunación también han servido para vacunar contra otras enfermedades y abordar distintos problemas de salud de la infancia.

“Dependiendo del país, hemos llevado a cabo, desde campañas de detección de la desnutrición hasta, más allá del terreno sanitario, la promoción de los registros de nacimientos, es decir, identificar niños y niñas que no estaban censados’, precisa.

LA BARRERA DE LOS CONFLICTOS

Del mismo modo, la OMS indica que durante las campañas de vacunación contra la poliomielitis también se han administrado suplementos de vitamina A.

“Como la vitamina A produce una estimulación general de la inmunidad, permite a los niños eludir una serie de infecciones y se calcula que esto ha evitado más de 1,5 millones de muertes”, manifiesta esta entidad.

Sin embargo, estas campañas tienen que superar ciertos obstáculos. Así, Blanca Carazo señala que en Paquistán y Afganistán sigue habiendo resistencia a la vacunación por parte de ciertos grupos religiosos. La responsable de Programas Internacionales de UNICEF Comité Español afirma que, a veces, “se difunden rumores y mitos que dicen que estas vacunas transmiten otras enfermedades o son malas para los niños”.

“Una compañera que trabajaba en Afganistán nos explicaba cómo se sentaba con los talibanes para tratar de convencerles de que vacunar a los niños de poliomielitis es bueno porque previene una enfermedad”, relata.

No obstante, Carazo subraya que el principal problema para llevar a cabo las campañas de vacunación son los conflictos.

“Hay lugares a los que no podemos acceder porque están controlados por grupos armados y donde probablemente haya niños que se queden sin vacunar y, por lo tanto, están en riesgo”, apunta.

La especialista pone de relieve el caso de Nigeria, donde el último caso de polio se había detectado en julio de 2014, por lo que en 2015 dejó de ser un país endémico. Sin embargo, el pasado mes de agosto se han encontrado casos de polio en el estado de Borno, al norte, un territorio con presencia del grupo terrorista Boko Haram y en donde se habÌa interrumpido la vacunación.

“Estamos en un momento histórico clave porque tenemos la capacidad de erradicar la polio. No hay muchas enfermedades que se puedan erradicar y con la polio sí es posible. Pero si hay una amenaza contra esa posibilidad son los conflictos y que haya niños que se queden sin vacuna en zonas donde todavía está latente el virus”, destaca.

Carazo afirma que si hay un niño infectado existe el riesgo de propagación de la enfermedad y de que vuelva a aumentar el número de casos. “Al final no debemos olvidar que se trata de niños que pueden quedar con secuelas de por vida”, expone.

EFE

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