TIJUANA.- Arturo Escalante, en la colonia Libertad de Tijuana, recuerda que cuando era muy pequeño al jugar fútbol en la calle donde vive, en lo alto de una colina, la pelota a menudo escapaba al lado estadunidense de la frontera y el culpable del descuido simplemente iba por ella, al otro país, y regresaba momentos después con el balón de hule para seguir jugando, en territorio mexicano.

Ahora tiene 33 años, sigue viviendo en la misma casa, y platica que nunca ha dejado de sorprenderle un constante aumento de seguridad limítrofe que, para alguien que como él quien creció a unos metros de la barda fronteriza, le parece exagerado e innecesario.

“Pues primero pusieron esta barda, la primera, la más vieja, y luego otra, y luego otra, y ahora quieren poner otra más, la que quiere este señor Trump”, dice mientras levanta las cejas en admiración.

Comenta que “hace muchos años que por aquí ya no cruza nadie; tienen tantos sensores, luces de estadio alumbrando la frontera; la verdad me parece un poquito exagerado, aunque es su derecho, claro”.

Las autoridades fronterizas también usan drones, helicópteros, avionetas y radares entre otros recursos.

Si el presidente electo, Donald Trump, realmente ordena construir una nueva barda, será la cuarta que se levante paralela en algunos tramos de la frontera del condado de San Diego, como en la zona de Otay que colinda con la colonia La Libertad o en Imperial Beach, que limita con Playas de Tijuana.

Sólo que ahora el proyecto de barda que propuso el presidente electo enfrenta varios obstáculos, especialmente en California.

El senador estatal Ricardo Lara presentó una iniciativa de ley que lo más probable es que sea aprobada entre la mayoría demócrata, para que cualquier propuesta de construir una barda en los límites con México se decida primero en elección en California.

“No vamos a permitir ninguna barda que dañe nuestro medio ambiente o nuestra economía”, advirtió el senador en declaraciones escritas.

Si la administración Trump quisiera ordenar de cualquier forma la construcción de la barda, el tema se empantanaría en tribunales, lo más probable hasta llegar a la Suprema Corte de Justicia años más tarde.

Las bardas comenzaron a levantarse en un tramo de cinco kilómetros en San Diego en 1988 por iniciativa de los entonces legisladores Pete Wilson y Duncan Hunter. El tema les ganó electores en el conservador condado de Orange, entre San Diego y Los Ángeles, y mantuvieron el empuje de construir bardas.

Pero cuando en 1992 Wilson montó en el tema de la migración los problemas de la economía de California al final de la Guerra Fría, que tendría que transformarse en una economía de paz, decidió culpar a los indocumentados y los electores, que vieron mermar empleos y su poder adquisitivo, le creyeron.

Originó una competencia partidista con el tema de la migración y en 1993 la administración del expresidente Bill Clinton comenzó a levantar el muro que inauguró con la operación Guardián en noviembre de 1994. Luego alargó la barda a un tramo en Arizona y en 1995 desplegó otra operación, Salvaguarda.

Para 1996 los republicanos contratacaron y aprobaron una serie de leyes federales que son las que actualmente se utilizan para deportar a millones de indocumentados, obligaron dobles y luego triples bardas en San Diego, y ahora viene la otra, la que propone el presidente electo Donald Trump.

“¿Usted se acuerda cuando en 1993 ‘El Niño’ inundó la frontera? Es vez la frontera se borró y en Imperial Beach la gente solo podía salvarse pasando para acá para Tijuana, porque no había barda todavía. Y luego en esos incendios enormes que han tenido, los bomberos han llegado de este lado a ayudar, porque allá la barda les estorba. Lo que quiero decir es que la barda puede ser una protección pero también los aísla”, dijo Escalante.

Desde que inició la Operación Guardián, las bardas y obligar a los indocumentados a cruzar por zonas inhóspitas de alto riesgo han causado entre siete mil y diez mil muertes de migrantes, la mayoría de ellas en los límites montañoso y desértico de California y Arizona, según cálculos de diversas organizaciones de derechos humanos.

La barda que ya fue construida tiene un alto costo de mantenimiento, pero la que construiría Estados Unidos según el proyecto Trump sería todavía más costosa.

La barda del presidente electo requeriría de más de nueve millones y medio de toneladas de concreto, según publicó recientemente Business Insider; además necesitaría miles de albañiles, cientos de ingenieros, abogados para temas ambientales y propiedades privadas de rancheros, y apertura de caminos para que innumerables camiones lleven loa materiales, entre otros recursos. El muro tendría un costo estimado de 25 mil millones de dólares.

Una consultora especialista en San Francisco, opinó que cuando Estados Unidos ya tiene un déficit de más de 19 billones de dólares, lo que menos necesita es invertir en una barda que de antemano es innecesaria.

Según la experta, el país se beneficiaría más si mejora las carreteras y vías que si construye el muro.

En síntesis, explicó, sería mejor construir puentes que levantar la barda fronteriza.

Entonces, además de los obstáculos que el muro del presidente electo puede enfrentar en términos económicos y legales, particularmente en California, Trump parece comprender que construir una barda que ha mencionado reiteradamente puede resultar innecesaria en muchas partes.

En sus últimas declaraciones el presidente electo dijo que la barda podría no ser necesaria a lo largo de la frontera porque hay “ríos con fuertes corrientes” en algunos tramos y “barreras naturales” en otros.

En esa última mención explicó a grandes rasgos que en partes de la frontera en lugar de muro se levantarían “vallas”.

Mientras el presidente electo todavía no aclara, algunos de sus seguidores reprocharon que cambiara de parecer por la construcción de la barda, a lo que respondió en mensaje de Twitter que “sí vamos a construir la barda”.

Más tarde envió otro mensaje para agregar “y México va a pagar por ella”. Pero ese es otro tema que podría enfrentar obstáculos. México ya declaró que n piensan pagar por el muro. El presidente electo declaró que podría tomar las remesas para cobrarse, y organizaciones civiles advirtieron que entonces podría enfrentar demandas legales.

Ahora, unasa semanas antes de que el presidente electo asuma el cargo, miembros de su equipo de transición han comenzado a consultar a residentes de la frontera su opinión acerca de la construcción de una nueva barrera.

En Tijuana, Escalante platicó que “si de este lado nos preguntaran, diríamos que ya no es necesario nada de eso, no porque alguien quiera cruzar, sino porque de verdad, no le vemos el chiste. Mire nada más todo eso”, dice al señalar una triple barda con remates metálicos grecas, en alambrado de pues triple, o con inclinación para hacerla infranqueable, entre patrullas y luces.

Manuel Ocaño