SAN DIEGO.- El cambio del equipo San Diego Chargers a los Angeles representará una pérdida anual de al menos $126 millones anuales y 1,600 empleos, 1400 directos y 200 indirectos localmente, de acuerdo a un estudio de la Universidad de San Diego.

El estudio fue preparado antes de las elecciones de noviembre por University of San Diego, USD, (Universidad de San Diego), para conocer el impacto anual que tendría una eventual derrota de la llamada Medida C, como ocurrió.

Como es del dominio público, la Medida C fue derrotada por 306,887 (56.36%) que dijo NO, contra sólo 237,594, que se pronunciaron por el SI.

Incluso, la directiva de San Diego Chargers (Cargadores de San Diego) publicó entonces el informe sobre impacto económico para construir un nuevo estadio para el equipo en el centro de San Diego (East Village), justo cerca del sitio donde ahora se encuentra Petco-Park.

El estudio fue realizado por los economistas y profesores de USD, doctores Alan Gin y Murtaza Baxamusa, y fue totalmente financiado por San Diego Chargers.

Dentro de los puntos analizados en el mismo destacaban el impacto que representaría la construcción del proyectado estadio, el costo de operación del equipo y la inversión en un centro de convenciones y reuniones en el estadio, multi-usos, así como un centro comercial dentro del área.

La investigación de USD tomó en consideración los salarios de los jugadores, los gastos de la ciudad relacionados con el estadio Qualcomm y el gasto de los medios de comunicación y los oficiales de la NFL, pero no incluyó los gastos de los aficionados visitantes, “que probablemente gastan mucho dinero en hoteles, restaurantes, comidas y entretenimiento.

Pérdida de fuentes de trabajo

El impacto en los ingresos por la pérdida de fuentes de trabajo se estima en unos 67 millones de dólares.

Por otra parte, de acuerdo con fuentes cercanas al equipo San Diego Chargers que ahora lleva el nombre de Los Angeles Chargers, la renta anual del Qualcomm Stadium les representaba un costo de $12 millones, de los cuales la ciudad pagaba la mayor parte y el resto, el equipo Cargadores.

Cabe recordar que durante su informe de labores al frente del gobierno de San Diego, el alcalde Kevin Faulconer, consideró que con el movimiento del equipo a Los Angeles, perdían más ellos que la ciudad, además de afirmar que siempre ha defendido, como prioridad, el interés de los contribuyentes. Faulconer había condicionado su respaldo a la construcción del estadio a que el equipo prometiera el pago der cualquier exceso de costos durante el proceso de construcción.

La otra versión

Sin embargo, Tony Manolatos, quien representara la campaña contra el estadio del centro, en conjunto con la Asociación de Contribuyentes del Condado de San Diego y Haney Hong, presidente y director general de la asociación aseguró que “un estudio académico durante un cuarto de siglo ha llegado a la misma conclusión: los estadios de fútbol no fomentan el desarrollo económico, no son buenos para la base impositiva”, y citó como fuente al teórico Richard Florida.

“La investigación económica sobre el tema es que el uso de fondos públicos para subsidiar las franquicias deportivas ricas no tiene sentido económico y es un gigantesco derroche de dinero de los contribuyentes”, dijo entonces.

Adjuntar un anexo del centro de convenciones al plan del estadio de los Chargers, un anexo que los líderes turísticos de Comic-Con y San Diego han advertido que es una mala inversión, no hace que este proyecto multimillonario sea más atractivo “.

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