El presidente Donald Trump cedía al cierre de esta edición de El Latino su plan de financiar con el presupuesto del próximo año fiscal la construcción de su muro fronterizo, con la esperanza de buscar el dinero necesario para esa obra tentativamente en el otoño.

El viernes, al cumplirse cien días de su presidencia, Trump no había podido cumplir ninguna de las mayores promesas de su campaña electoral.

La construcción del muro fronterizo ha sido la mayor de sus promesas desde julio del 2015, cuando lanzó su campaña electoral.

Ante la negativa del gobierno de México a pagar por el muro Trump y la amenaza de la bancada demócrata de permitir el cierre de gobierno federal si Trump se empeñaba en exigir el presupuesto de la barda, el mandatario ha tenido que ceder en esa, su mayor promesa, como ha cedido en todas las demás promesas electorales que son contraproducentes.

Según dijo el presidente cuando era candidato, para estas fechas debería haber comenzado la construcción del muro y la facturación a México, pero nada de eso ha pasado.

Trump aseguró que el primer día de su presidencia desmantelaría la reforma de salud Obamacare, que sigue sin cambios.

Dijo que en los primeros cien días de su gobierno prohibiría la entrada al país de musulmanes, “hasta que se sepa qué diantres está pasando”, pero dos órdenes ejecutivas que giró en ese sentido se empantanaron en tribunales.

El presidente tampoco ha terminado con el Tratado de Libre Comercio y ahora cada vez parece más dispuesto a mantenerlo y solo hacer algunos cambios, aunque amenaza con establecer impuestos de 20 por ciento a los estadunidenses que importen desde México.

Trump también dijo que en el primer centenar de días de su gobierno integraría un ejército de deportaciones. Pero si por un lado es cierto que han aumentado las detenciones y hay un elevado índice de expulsiones de extranjeros, las cifras no son muy distintas a las que se alcanzaron durante la presidencia del exmandatario Barack Obama.

Aunque el presidente goza de alta popularidad entre sus seguidores, llega a los cien días de presidencia con la menor aprobación que haya tenido un presidente en tiempos modernos en ese lapso.

Fuera de las promesas que le ha sido imposible cumplir, el presidente llega al primer centenar de días de su gobierno con creciente tensión por su política exterior, especialmente en la relación con Corea.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com

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La construcción del muro fronterizo ha sido la mayor de sus promesas desde julio del 2015, cuando lanzó su campaña electoral.

Ante la negativa del gobierno de México a pagar por el muro Trump y la amenaza de la bancada demócrata de permitir el cierre de gobierno federal si Trump se empeñaba en exigir el presupuesto de la barda, el mandatario ha tenido que ceder en esa, su mayor promesa, como ha cedido en todas las demás promesas electorales que son contraproducentes.

Según dijo el presidente cuando era candidato, para estas fechas debería haber comenzado la construcción del muro y la facturación a México, pero nada de eso ha pasado.

Trump aseguró que el primer día de su presidencia desmantelaría la reforma de salud Obamacare, que sigue sin cambios.

Dijo que en los primeros cien días de su gobierno prohibiría la entrada al país de musulmanes, “hasta que se sepa qué diantres está pasando”, pero dos órdenes ejecutivas que giró en ese sentido se empantanaron en tribunales.

El presidente tampoco ha terminado con el Tratado de Libre Comercio y ahora cada vez parece más dispuesto a mantenerlo y solo hacer algunos cambios, aunque amenaza con establecer impuestos de 20 por ciento a los estadunidenses que importen desde México.

Trump también dijo que en el primer centenar de días de su gobierno integraría un ejército de deportaciones. Pero si por un lado es cierto que han aumentado las detenciones y hay un elevado índice de expulsiones de extranjeros, las cifras no son muy distintas a las que se alcanzaron durante la presidencia del exmandatario Barack Obama.

Aunque el presidente goza de alta popularidad entre sus seguidores, llega a los cien días de presidencia con la menor aprobación que haya tenido un presidente en tiempos modernos en ese lapso.

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