Centenares de manifestantes se unieron en San Diego y Encinitas a una movilización nacional contra las deportaciones, la construcción de la barda y otras medidas antiinmigrante de la administración del presidente Donald Trump.

Las dos marchas multitudinarias, que aprovecharon la fecha del primero de mayo, Día Internacional del Trabajo, exigieron un cambio a la política federal, que, de acuerdo con los manifestantes, criminaliza a los inmigrantes y separa a sus familias.

Un coordinador de la protesta en el norte del condado, Ricardo Quintana Favela, dijo que las marchas también sirvieron para exigir un salario digno y suficiente ante la carestía de la vida.

En San Diego, Pedro Ríos, del Comité de Servicios Amigos Americanos, también protestó en estrado antes de iniciar la marcha contra el aumento al presupuesto para las agencias fronterizas y de control a la migración.

Dijo que son medidas que aumentan proyectos de militarización de la frontera, con la idea irreal de que es una zona de guerra y peligrosa.

Las marchas reunieron a integrantes de organizaciones laborales, comunitarias y de servicios.

Ambas marchas en el condado de San Diego y en la mayoría de las mayores ciudades del país se llevaron a cabo sin incidentes.

Sin embargo, frente al edificio federal en San Diego la policía arrestó a dos simpatizantes de Trump que insistían en provocar a las organizaciones que participaron en la marcha.

La policía tuvo que emplear al menos una treintena de agentes para formar una doble barrera e impedir que unos seis simpatizantes del mandatario lograran mezclarse en la concentración para generar reacciones.

En ciudades como Los Ángeles, donde marcharon miles de manifestantes en solidaridad con los inmigrantes y trabajadores, a la protesta se unieron los comerciantes latinos, quienes cerraron pro el día sus negocios también en protesta contra las políticas antiinmigrantes del presidente.

Con el lema de Un Día Sin Inmigrantes, en California los contingentes marcharon en San Francisco, Oakland, Sacramento, Berkeley, Stockton, San José y Fresno, entre otras ciudades.

En cada marcha, los manifestantes protestaron contra la política oficial de migración y para exigir cambios locales.

Una joven manifestante, Lorena García, dijo a El Latino que en el condado de San Diego se necesita tener mayor aceptación para tener un mensaje unificado con relación a las comunidades inmigrante y refugiada.

“Hasta ahorita van cuatro ciudades en el condado de San Diego que no se han declarado santuario peor sí como ciudades de bienvenida a los inmigrantes y refugiados, son Chula Vista, Lemon Grove, Solana Beach y Encinitas, pero faltan todavía otras doce ciudades tan solo en nuestro condado”, dijo.

La política migratoria no es la única política federal que rechazan residentes de San Diego.

En el fin de semana miles de personas participaron en otra manifestación en San Diego contra las políticas del presidente Trump de ignorar el cambio climático para beneficiar a empresa que volverán a usar carbón, entre otros combustibles y materiales altamente contaminantes.

Manuel Ocaño

Ellatinoonline.com

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