SAN DIEGO.- “Mucha gente fue héroe”, dijo Tom McGrath, Oficial (y Teniente) del Departamento de Policía de San Diego (SDPD, por sus siglas en inglés).

McGrath, acompañado por el agente Max Verduzco, narraron a representantes de los Medios de Información, durante una conferencia de prensa efectuada esta mañana de miércoles 4 de octubre, la dura experiencia que vivieron en la balacera de la noche del domingo 1 de octubre, en el concierto de música country (campirana) realizado en Las Vegas, Nevada, donde murieron 58 personas y resultaron heridas más de 500.

Ambos se encontraban, fuera de servicio, entre los más de 20 mil asistentes al concierto llamado “The Route 91 Harvest Festival” (El Festival de la Cosecha Ruta 91), al momento en que un francotirador –identificado como Stephen Paddock- disparó un número indeterminado de balas, pues el hombre tendría decenas de rifles y cientos de municiones.

McGrath, todavía evidenciando los momentos de pánico y dolor que se vivieron, describió cómo pudo ayudar a un hombre que recibió un disparo en el cuello y una mujer lesionada en una pierna.

McGrath asistió al concierto acompañado de su esposa, quien se desempeña como enfermera. Describió que los dos se encontraban a unos 20 a 25 pies del escenario escuchando al intérprete de Música Country, cuando comenzó a escuchar detonaciones “una tras otra”, en un momento que para todos era inesperado, relató.

esperando a la música country artista Jason Aldean para comenzar su próxima canción cuando el oficial fuera de servicio oído «round after round».

«No esperas lo que pasó», explicó.

Recordó como junto con su esposa auxiliaron a una mujer que había recibido un impacto de bala en el pecho; sin pensarlo, se quitó la camisa y la empleó para presionar la herida sangrante, pero luego recibiría otra bala.

En ese momento y ante la gravedad del momento, explicó, cubrió con su cuerpo a su esposa, “nos acurrucamos” en espera de que hubiera una pausa en las ráfagas de balas, pero no ocurrió y sin estar conscientes y sólo por la inercia y el desconcierto generalizado que en ese momento prevalecía, explicó, ambos fueron separados por la multitud, que corría o se arrinconaba donde podía.

Así, continuó el Oficial McGrath, pronto se encontraría en Las Vegas Boulevard, donde estaba un hombre con una herida de bala en el cuello.

McGrath se encontró en el otro lado de Las Vegas Boulevard donde encontró a un hombre con una herida de bala en el cuello. Luego de una rápida curación para evitar que se sangrara, pediría al conductor de un camión que lo llevara al hospital más cercano, y aplicaría un

Después de llenar la herida del hombre con una tapa de tanque sangrienta, McGrath bajó un camión y le pidió al conductor que llevara al herido al puesto de control más cercano.