SAN DIEGO.- Eran las 11:15 a.m. del jueves 7 de diciembre. Un voraz incendio se había iniciado en Rancho Monserate County Club, en la comunidad norteña de Oceanside, destruyendo cientos de casas y matando a decenas de caballos en las comunidades de Bonsall(donde de acuerdo con Cal Fire inició el fuego) y Falbrook.

Luego de que el gobernador decretara el 7 de diciembre en “Estado de Emergencia” y se declarara “La Bandera Roja”, Brian Fennessy, jefe del Departamento de Bomberos de la ciudad de San Diego, los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional no habían visto modelos para un evento de esta naturaleza (vientos de Santa Ana), durante el mes de diciembre” .

Manuel Martínez, quien reside en el rancho alcanzó a salvar a 13 caballos, pues le alcanzó el tiempo para poder hacerlo, pues la casa donde habitaba se encontraba “a 10 minutos de donde comenzó la lumbre”.

Un llamado oportuno

La misma suerte no corrieron, sin embargo, la madrugada del viernes 8, una pareja de adultos estadounidenses quienes vieron quemarse su casa aunque salvaron su vida por el oportuno llamado de auxilio de un trabajador del rancho. Dick y Joan Marsela’s pudieron salvar su vida ante tan oportuno grito de auxilio.

Pese a que el Servicio Meteorológico Nacional había anunciado la presencia –para el jueves- de fuertes ráfagas de vientos de Santa Ana, el fuego sorprendió a los residentes próximos a la carretera Old Highway 395 en Dulin Road, Bonsall y para la noche de ese día, ya se reportaban más de 2,500 acres incinerados y más de mil estructuras que habían sido alcanzadas por las llamas.

El incendio bautizado como Lilac Fire, por encontrarse en West Lilac Road y el área cocida con ese nombre, fue avivado por los vientos pero sofocado paradójicamente más por las condiciones climáticas, pese a la actividad desplegada por los 1,695 elementos de California Fire, pues en los días de mayor fuerza (jueves 7 y viernes 8), no pudo ser contenido.

Uno de esos valientes bomberos es Jeff Welch, Jefe de Bomberos de la ciudad de San José, un elemento con más de 25 años de experiencia en rescates e incendios de esta magnitud, y quien participó en los llamados Cedar Fire 2003, que consumió 273,246 acres y más de 2 mil viviendas.

El viernes por la mañana, en los Terrenos de la Feria de Del Mar (habilitado como el mayor albergue de animales) decenas de voluntarios colaboraban recibiendo cientos de pacas de alfalfa, distribuyendo zanahorias y manzanas, y recolectando otros víveres (alimentos).

Ahí se encontraban mujeres y hombres que tranquilizaban a los caballos, como Dona Príncipe, una especialista con vasta experiencia tranquilizar a los corceles. “Yo los amo y ellos se dejan querer”, afirmó mientras acariciaba a una yegua de linaje llamada Lila.

Con Dona se encontraba la también voluntaria Gina Aria quien ayudó a recibir varias pacas de alfalfa para alimentar a la yegua Lila.

A la entrada a los terrenos, cientos de voluntarios se organizaban para recibir las donaciones en víveres por parte del público.

Otra mujer, quien dijo llamarse René, llegó a los establos con un perro de raza y manifestó que vive en Bonsall desde hace 25 años.

Para el sábado 9 de noviembre, las condiciones climáticas habían mejorado (al bajar la intensidad de los vientos), pero los bomberos estaban ahí atentos a que una chispa no volviera a reavivar el fuego y pendientes de la seguridad de las personas que se encontraban dentro del área siniestrada y de los trabajos de reforzamiento y reconexión de cables eléctricos por parte de personal de San Diego Gas & Electric.

Damnificados, transferidos a Palomar College, San Marcos

El albergue que se habilitó en el auditorio de Oceanside High School, tras la declaración de evacuación por mandato, operó hasta la mañana del sábado en que fue cerrado, luego de que llegara a su máxima capacidad (con 540 personas), muchas de las cuales fueron llevadas al Albergue levantado en Palomar High School, en San Marcos.

Ron Smitter, encargado de Servicios en Desastres de la Cruz Roja Americana afirmó que durante los días en que operó este Albergue se proporcionó agua, alimentos, cobijas, medicamentos y servicios de salud a los damnificados por los incendios.

Por su parte, la voluntaria Karen Jacobson, quien, dijo, es la primera vez que le toca tomar parte en un incendio, lamentó que más de 30 caballos hubieran fallecido por el fuego. “Es realmente algo muy triste”, externó.

Cabe mencionar que en el momento en que intentábamos pasar al rancho, sobre la autopista estatal 76 e Interestatal 15, una pareja solicitó permiso a un agente de la Patrulla de Caminos para poder ver a sus caballos, porque no han comido y los dejamos anoche”, permiso que les fue concedido por el oficial.

Para las 8:00 a.m. del martes 12 de diciembre, el Departamento de Bomberos reportó que se habían incendiado 4,100 acres y el fuego se encontraba controlado en un 92%., y la mayoría de los bomberos se habían trasladado a la ciudades de Ventura y Santa Bárbara, donde se padece un siniestro de grandes proporciones el llamado Thomas Fire.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com