CIUDAD DE MEXICO.- La cifra de muertos por la explosión de un gasoducto en el centro de México llegó a 107 el jueves, anunció el gobierno, y 40 personas también resultaron heridas en la explosión la semana pasada.

El viernes pasado, la línea de combustible en el estado de Hidalgo fue perforada deliberadamente, atrayendo a cientos de personas que buscaban recolectar gasolina antes de que se encendiera.

El desastre ocurrió cuando el gobierno realiza un gran esfuerzo para reprimir el robo de combustible, que le cuesta a México un estimado de $ 3 mil millones en 2017.

El llamado «huachicol», como se conoce el combustible robado en México, cuesta alrededor de la mitad del precio de mercado.

México se ve sacudido regularmente por explosiones mortales en grifos ilegales de tuberías, un negocio peligroso pero lucrativo cuyos jugadores incluyen poderosos cárteles de la droga y miembros de la comunidad corruptos de Pemex.AFP.

TLAHUELIPAN, HIDALGO.La codicia de los llamados ‘huachicoleros’, el incremento de las tomas clandestinas de gasolina, la inocencia, la obsolescencia de las instalaciones de Petróleos Mexicanos y una fallida tradición familiar de robo combustible, fueron peligrosos ingredientes que se combinaron para ocasionar una de las mayores tragedias, que ya costaba la vida de 93 personas.

El incidente ocurrió la tarde-noche del viernes 18 de enero en el poblado de Tlahuelipan, Hidalgo, México.

De acuerdo con las primeras investigaciones realizadas por las autoridades federales sobre una de las mayores tragedias de esta naturaleza ocurridas en México, la explosión se originó tras “la perforación intencional de un ducto (de la red Tuxpan, Veracruz-Tula (Hidalgo)-Aztcapotzalco (Ciudad de México) por traficantes de combustible”.

Conforme a la explicación ofrecida por el gobierno federal mexicano esto originó que cientos de personas, incluidas familias enteras, se lanzaran –con garrafas, contenedores y baldes en mano- sirviéndose del enorme chorro que brotaba del ducto, luego de que este habría sido ‘picado’ por los ‘huachicoleros’ (ladrones de combustibles, vinculados a delincuencia organizada).

Durante conferencia de prensa ofrecida la tarde del domingo 20 de enero por el presidente mexicano Manuel Andrés López Obrador dijo que era tal la inocencia de la gente, que muchos solían esperar a que se llenara las zanjas abiertas para sacarlos en cubetas o baldes, sin medir el peligro que ello les representaba.

“Ya hemos hablado de que todo esto se fue originando por el abandono al pueblo y por la corrupción, por las dos cosas: la corrupción y el abandono al pueblo; se dedicaron a robar, a saquear y le dieron la espalda al pueblo de México, sobre todo a los más desprotegidos, a los más pobres”, diria en la conferencia del martes 21 de enero, López Obrador.

Vale hacer mención tras el incidente, no han  sido pocas las voces y los medios de información que han acusado al gobierno federal de no haber ordenado a los elementos del ejército y la policía Mexicana que no permitiera que la gente se internara al sitio donde se encontraba el ducto y en el cual  ocurrió la fatal explosion. No obstante, a ello, el Presidente mexicano aseguró que los agentes y elementos del ejército actuaron conforme al protocolo existente y no violaron los derechos humanos de las personas.

Incluso, en su argumento de respuesta funcionarios del ramo del gobierno federal mexicano han argumentado que había escasos elementos frente a cientos de personas que habrían transpado la guardia por la fuerza.

Asimismo, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó los programas de Bienestar que se aplicarán en 91 municipios aledaños al ducto de Pemex Tuxpan-Azcapotzalco con el objetivo de ofrecer alternativas de desarrollo para los habitantes y complementar las labores de seguridad, vigilancia y distribución que actualmente se llevan a cabo como parte del Plan contra el robo de combustible.

“Con estos planes vamos a enfrentar en muy poco tiempo el robo de hidrocarburos”, remarcó.